EDUCAR ES SIEMPRE UN ACTO DE ESPERANZA

 

Educar es siempre un acto de esperanza

 

Los actuales desafíos educativos rompen con antiguos paradigmas. Educar  incluye la participación de todos.

Sin lugar a dudas la Educación es una de las formas más efectivas de humanizar al mundo..

Ante la situación educativa mundial, el Papa Francisco nos invita a realizar el Pacto Educativo Global, considerando nuevas formas que superen la desigualdad, y ayuden a cuidar la casa común.

Algunos dicen que el Covid, además de ser  un virus, se ha convertido en una especie de vacuna para el planeta y para la familia humana. 

Vemos la realidad y reconocemos algunos signos de esperanza, pero también percibimos cómo el paso de la pandemia amenaza el presente y el futuro de nuestra vida. Esta crisis nos afecta a todos: a jóvenes y a ancianos, a ricos y a pobres, con cualquier creencia religiosa, de distintas razas o ideologías. Existe el riesgo del encierro egoísta, de la violencia intrafamiliar y la irresponsabilidad, de la destrucción irracional del planeta. De que millones de niños se queden sin poder continuar la educación escolar. No podemos desconocer que acecha lo peor: olvidarnos del otro, de la Tierra, del hermano y de Dios. 

Uno de los frutos del discernimiento de la crisis que vivimos mundialmente surge  de la invitación a fortalecer lazos de solidaridad. La creatividad del cristiano debe manifestarse en abrir horizontes nuevos, que nos  guíen a la transcendencia hacia Dios y hacia los hombres. No podemos ser indiferentes ni sordos ante el grito de los niños, adolescentes y jóvenes que piden ayuda para encontrar el sentido. Podemos optar por abrazar con ánimo y esperanza las contrariedades del tiempo presente y en ellas abrazar a Jesús en la Cruz. Elegir sumarnos a la fuerza de Dios por medio de la oración, del servicio silencioso y del testimonio. Quién tiene fe es agente de esperanza. La situación actual nos hace un fuerte llamado a la confianza total en Dios y a hacer realidad su petición: “Que todos sean uno” (Jn 17:21). 

El Pacto Educativo Global destaca “una educación que sea portadora de una alianza entre todos los componentes de la persona: entre el estudio y la vida; entre las generaciones; entre docentes, estudiantes, familias y la sociedad civil con sus expresiones intelectuales, científicas, artísticas, deportivas, políticas, económicas y solidarias.” Es una educación que permite integrar la cabeza con el corazón y las manos.

 

Dra. Norma Peschard