EL CANTO DE LA CELEBRACIÓN LITÚRGICA

 

El canto de la Celebración Litúrgica

Entendamos por celebración litúrgica: El ejercicio de la función sacerdotal de Jesucristo, en el cual se significa la santificación de los hombres por signos sensibles y se realizan según la manera propia de cada uno de ellos, al par que se ofrece integro el culto público a Dios por parte del cuerpo místico de Jesucristo, es decir la cabeza y los miembros. Este culto se tributa cuando se ofrece en el nombre de la Iglesia por las personas legítimamente designadas y mediante actos aprobados por la autoridad de la Iglesia (CIC c.834). Podemos decir entonces que una celebración litúrgica es: ?una acción sagrada, que fue instituida por Cristo, como la misa; o por la Santa Iglesia, como el oficio divino; que se hace por personas que la Iglesia adesignado; ajustándose a las Fórmulas mandadas; que se contiene en los libros aprobados por la Iglesia; y son para darle culto a Dios, a la Virgen, o a los Santos (CIC 1917 c.1256) a estas también podemos incluir los sacramentos y la bendición con el santísimo Sacramento.

En estas acciones el canto y la música son propios, y a estos les llamamos cantos Litúrgicos. El Vaticano II imprimió un nuevo giro a la reflexión y a la práctica del canto y de la música en la liturgia. El movimiento litúrgico de comienzos de siglo XX, realizó una gran tarea de renovación musical en torno a la consideración de la música sagrada «como parte integrante de la liturgia solemne». La música debía tener las siguientes cualidades: santidad, bondad de las formas y universalidad. Sin embargo, estas ideas, unidas a un concepto de liturgia marcada por el inmovilismo y la uniformidad del latín, no prosperaron.La música sagrada se reducía al canto gregoriano y a la polifonía sacra, de manera que la música «moderna» y el canto popular estuvieron excluidos de la liturgia hasta los años anteriores al Concilio.

La perspectiva cambió con la constitución Sacrosanctum Concilium. Aunque todavía se usa la expresión «música sagrada», el Concilio propone unas líneas fundamentales que hay que entender dentro del conjunto de toda la doctrina conciliar sobre la liturgia.El punto de partida ya no es la música sagrada, sino el misterio de Salvación celebrado por la Iglesia como un acontecimiento vivo que santifica a los hombres y contribuye al culto que se da al Padre. De ahí que, en la preocupación por el canto y la música en la liturgia, se situaran en primer término la autenticidad de la celebración y la participación de los fieles. Liturgia y música forman parte de una misma acción expresiva y simbólica en la que ha de participar toda la asamblea, en función del diálogo entre Dios y su pueblo.De hecho, se ha abandonado poco a poco la expresión «música sagrada» y se usan cada vez más las expresiones música en la liturgia, música de la liturgia cristiana, música litúrgica y música ritual.

La última expresión es muy precisa y ha sido definida así por el Documento de 1980 de la Asociación Universa Laus: «Por música ritual entendemos toda práctica vocal e instrumental que, en la celebración, se distingue tanto de las formas habituales de la palabra hablada como de los sonidos o ruidos ordinarios». A esta definición hay que añadirle un aspecto muy importante, y que consiste en que la música vocal e instrumental ha de estar «adornada de las debidas cualidades» para la celebración (cf. SC 112), es decir, ha de ser apta para la finalidad de la liturgia. En efecto, aunque el Vaticano II no quiso hacer suyo ningún estilo artístico y abrió a la Iglesia a todas las formas de expresión estética (cf. SC 123), señaló también que habían de ser «dignas, elegantes y bellas, signos y símbolos de las realidades celestiales» (SC 122) y, en el caso de los géneros de música, «que respondan al espíritu de la acción litúrgica» (SC 116). Por esto, es preferible hablar de música litúrgica, entendiendo por tal la música que, además de los valores propios del arte musical, se integre en la celebración como vehículo expresivo y comunicativo de los fines propios de la liturgia.

En este sentido cabe interpretar las cualidades que se señalaban en la música sagrada: la santidad será la capacidad de interpretar la fuerza del misterio de salvación y la respuesta del hombre; la bondad deformas será sencillamente la calidad estética que eleva el espíritu; y la universalidad será la expresión de la unidad en la legítima diversidad.

Te invitamos al DIPLOMADO EN MÚSICA LITÚRGICA

visita: www.musicasacratlalnepantla.org

Pbro. Juan Manuel Venegas Medina

Dimensión de Música Sagrada.