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Noticias Parroquiales - Cristo Vive

¿POR QUé HABLAR DE DIOS CUANDO PARA MUCHOS SIGUE DECLARADO MUERTO?

marzo 03, 2019

Por: Pbro. Juan Manuel Balderas

Para el Cardenal Walter Kasper, Dios vuelve a ser actual, a pesar de la dura batalla que ha enfrentado con el ateísmo tanto práctico como teórico suscitado por Friedrich Nietzsche o el ateísmo de atuendo científico propagado por Richard Dawkins (George Augustin, El problema de Dios, hoy). “Dios vuelve a ser admitido en los salones de la sociedad. La religión y las religiones han demostrado ser una constante capaz de resistir la Ilustración, más aún, una constante antropológica” (Walter Kasper, Es tiempo de hablar de Dios). Este retorno de Dios ha de verse como oportunidad para una teología, catequesis y predicación más atrayentes, pues con el retorno de Dios y las religiones, retorna de igual manera el ateísmo y su propaganda (Ibíd). Después de esta dura batalla Dios sigue estando presente en las librerías, iglesias, universidades, pero sobre todo en la vida de cada día.

Hablamos de Dios, a pesar del cementerio en el que han pretendido colocarle, porque como afirma Georg Augustín “El problema de Dios tiene una permanente actualidad para todo hombre que se interroga sobre el sentido de la vida…, la totalidad de la existencia humana…, el alma de la fe” (George Augustin, El problema de Dios, hoy).  Porque es posible “conseguir una verdadera imagen de Dios que corresponda con el Dios revelado en la vida y el mensaje de Jesús” (Ibíd). Hablamos de Dios, aunque muchos lo declaren muerto, porque ante la pluralidad de las religiones, el ateísmo misionero agresivo, el olvido de Dios, la secularización y auto secularización eclesial, es posible dar una respuesta sólida que transmita la idea de un Dios capaz de dialogar con la moderna historia de libertad. Hablamos de Dios, porque no es él quien debe morir, sino las imágenes que sepultan, enturbian y oscurecen la imagen de Dios de Jesús (Ibíd).

Hablamos de Dios, aunque se haya proclamado su muerte debido a que también es proclamado su retorno. Dios ha vuelto, o mejor nunca se ha ido de la tienda-morada de la que pensábamos haberlo exterminado (Cfr. Jn 1:14). Hemos pasado del luto por su muerte (1960-1970) a sentir su nostalgia (1980-1990) y de ahí, a la afirmación de su desvelamiento en el horizonte de la vida humana. Regresa Dios, pero en medio de una crisis: “Religión si, Dios no.” Dios regresa, pero como un <extraño en casa>. Esta expresión puede entenderse en sentido positivo o negativo. Positivo porque subraya la real distancia y alteridad entre Dios, el mundo y nosotros. Negativo porque no le dejamos entrar en nuestras vidas. Lo que para Peter Hünerman era una pregunta, para Lluís Duch se convirtió en una afirmación: “Dios un extraño en nuestra casa.” Pero esta afirmación que pareciera aniquilante resulta convertirse en la oportunidad para dejar a Dios ser lo que es, Dios, y no un ídolo. Esta perspectiva nos dispone a caminar al encuentro de un Dios vivo y verdadero (Ángel Cordovilla, Crisis de Dios y crisis de fe, volver a lo escencial).

Hablamos de Dios porque el Dios muerto no es el de Jesús. El Dios anunciado muerto es el de la moral, la metafísica, no el de Jesucristo (Ibíd). Dios vuelve en medio de una crisis es cierto. Pero también es cierto que esta crisis ha puesto de manifiesto imágenes genuinas y olvidadas. El trabajo consistirá discernir y purificar cada una de ellas (Ibíd). Después de una dura batalla Dios vuelve a ser actual.