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Noticias Parroquiales - Cristo Vive

SIN UNIDAD NO HABRÁ JUSTICIA NI PAZ POSIBLES

febrero 26, 2020

Por: Luis Antonio Hernández

En los últimos días la iniciativa denominada #UnDíaSinNosotras, que surgió tras las desafortunadas reacciones del Presidente de la República, frente a los terribles crímenes de una joven mujer y una niña de escasos 7 años de edad, que en menos de dos semanas evidenciaron la profunda crisis de seguridad que se vive en nuestros país, se ha apoderado de la conversación nacional.

Tras las innumerables muestras de empatía, que desde la mayoría de los sectores sociales y económicos empezaron a nutrir este ejercicio de solidaridad, aparecieron también las primeras estrategias oficiales para intentar desarticularlo o al menos debilitarlo, a partir de argumentos de naturaleza política e ideológica, los cuales hoy nuevamente tienen enfrascadas a muchas mexicanas y mexicanos en una violenta discusión por la naturaleza y fines políticos que a juicio de algunos grupos de la población pudiera tener el paro nacional convocado por las mujeres, para el próximo 09 de marzo.

En un país donde habitan mas de 63 millones de mujeres, cifra que, por cierto, actualmente supera por aproximadamente 3.4 millones al número de habitantes varones, en el cual la mujer constituye más del 40% de la fuerza laboral y representa una parte muy importante de nuestra economía.

En una sociedad mayoritariamente femenina, donde desafortunadamente la violencia hacia ellas ha crecido de manera simultánea a su papel protagónico en la vida nacional, una convocatoria de esta naturaleza indudablemente generaría un amplio respaldo en prácticamente toda la sociedad, de acuerdo con los resultados de una encuesta realizada por la empresa Masive Caller, el 77.3 por ciento de los mexicanos está de acuerdo con esta acción.

El martes 25 de febrero los Obispos de México emitieron un mensaje en apoyo a la demanda de las mujeres por construir un entorno más equitativo que garantice el derecho de todas las personas, principalmente de las mujeres, a vivir sin miedo, donde ellas encuentren espacios de desarrollo, libres y seguros, donde se respete su dignidad e integridad.

Más que buscar aspectos que nos dividan o conspiraciones donde no las hay, esforcémonos por identificar en este movimiento una oportuna llamada de atención hacía la sociedad derivada de la creciente violencia que durante los últimos años ha afectado a las mujeres, sin importar si son mayores, madres, jóvenes o incluso niñas pequeñas o bebés por nacer, sin reparar en si son cercanas a nuestros círculos cercanos o lejanas.

La doctrina cristiana nos llama defender las causas más justas, a proteger a los más débiles, que en nuestros días continúan siendo las mujeres y los niños, para acompañar el dolor de nuestro prójimo. No dejemos pasar esta oportunidad de abrir una nueva puerta al dialogo en nuestra tarea permanente de transformar la cultura y aportar a la defensa de la dignidad de la persona humana.

La urgencia de justicia y seguridad tiene que traducirse en estilos de vida y desarrollo humano que hagan posible una vida digna para todos.

Durante su mensaje de año nuevo 2020, el Papa Francisco nos recordó proféticamente que “toda violencia infligida a la mujer es una profanación a Dios”.

Los católicos no podemos mantenernos al margen, protejamos a la mujer, rescatemos a las mujeres de la violencia, rescatemos a las mujeres de una sociedad sumida en la degradación, pero rescatémoslas con ellas, nunca sin ellas. Mantengamos la unidad, sin ella no habrá transformación, justicia, ni paz posible.