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Noticias Parroquiales - Cristo Vive

LOS NIÑOS Y EL PADRE NUESTRO

abril 30, 2020

Por: Julieta Núñez Mejía

 

La oración del Padre Nuestro es una oración breve que Jesús les enseño a sus discípulos y es también nuestra herencia, la rezan todos los cristianos. A veces resulta complicado el transmitir la fe católica a los más pequeños, que en muchos casos se limita a simplemente llevarlos al Catecismo o dejar que los abuelos le enseñen a rezar.

Estamos próximos a celebrar en nuestro país el Día del Niño, y sobre todo en este tiempo de contingencia, la vida presenta una gran oportunidad para acercarse a los niños y mostrarles aquello por lo que el cristiano es feliz, la vida en Dios. Te compartimos la explicación del Padre Nuestro para los niños, una adaptación de algunos puntos del libro «Padre Nuestro» de José Antonio Pagola. 

Padre nuestro que estás en el cielo.

¿Dónde está Dios, nuestro Padre, además de su casa del cielo?  Nuestro Padre, sabe que todos somos sus hijos e hijas; está en los cielos porque es de todos y está en el corazón de cada ser desde el más pequeño hasta el más grande.

Santificado sea tu Nombre.

Es nuestro primer deseo en estos momentos tan dolorosos para toda la humanidad, que todos bendigamos y glorifiquemos a Dios, que más falta nos hace a todos; que Él sea glorificado y respetado, que su nombre no lo ocupemos para jugar ni mucho menos para jurar en vano. No perder la esperanza y la fe y que su Nombre sea el más importante para nosotros.

Venga a nosotros tu reino.

«Que no reinen los ricos sobre los pobres», que aquellos niños que no tienen familia y viven en la calle encuentren un hogar como el tuyo donde hay amor. Si dejamos que nuestro Padre Dios reine entre nosotros, reinará en la tierra la justicia, la paz, la igualdad y no habrá enfrentamientos.

Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Que siempre se haga la voluntad de nuestro creador, los animalitos, los árboles, las montañas, los mares y toda la naturaleza se dejó crear y diseñar por nuestro Señor. Que no se haga lo que queremos nosotros, movidos por las envidias, las mentiras, el dinero, el rencor, las groserías y nuestro bienestar. Que se haga lo que Nuestro Padre quiere pues siempre busca el bien para todos.

Danos hoy nuestro pan de cada dia.

«No hay que pedirle al Señor dinero, ni bienestar, no queremos riquezas para acumular, solo pedimos para cada uno el pan de cada día». Lo primero de todo es la vida y para tener fuerzas y estar sanos necesitamos pan. Miles de niños no tienen qué comer y están desnutridos, miles de migrantes no comen ni beben nada porque no lo tienen, por ello no debemos desperdiciar comida y dejar el plato con migajas, porque eso va a la basura y pudo haberse aprovechado. Pidamos a nuestro Dios Padre que los que no tienen pan ni bebida sean saciados por su infinita misericordia y nosotros no desperdiciar.

Perdona nuestras ofenzas.

Nuestro Padre Dios perdona todas nuestras faltas, pero también hay que saber reconocerlas y saber pedir perdón. Pedirle a nuestro Padre que despierte nuestra vida interior, nuestra incredulidad, nuestros egoísmos y nuestra resistencia a confiar en Él porque siempre le necesitamos.

Como tambien nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

Hay que vivir como realmente nos hizo Dios, como «hermanos y hermanas, porque sosmos sus hijos», no vivir en guerra, no vivir con envidia, no vivir con rencores, no vivir con odio, porque eso no le agrada a Nuestro Padre.

No nos dejes caer en la tentación.

Con el tiempo las tentaciones van creciendo, pero la fe en Dios también crece. Nuestro Padre puede abrir caminos para encontrarnos con Él, creyentes o no creyentes, ateos o agnósticos, y que todos podamos sentir su fuerza callada pero eficaz en nuestro interior y verlas en nuestros hermanos.

Y líbranos del mal.

Con estas últimas palabras terminamos la oración, pero ¿qué le pedimos? Le suplicamos que nos saque del mal, que nos saque de las envidias, de los enojos, y sobre todo del pecado, que nos fortalezca para no caer ante las tentaciones.

Amén.