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Noticias Parroquiales - Cristo Vive

RUMBO A LA ASAMBLEA PARROQUIAL

marzo 10, 2017

Rumbo a la Asamblea Parroquial

Por Juan Valdez

 

El pasado 26 de febrero el auditorio del Seminario de los Remedios sirvió de escenario para que se dieran cita agentes de pastoral  de los EPAPs (Equipo Parroquial de Animación Pastoral) y CPPs (Consejo Parroquial de Pastoral), de las parroquias de las zonas II, VI Y VII, con el fin de escuchar al Vicario De Pastoral, dar las instrucciones para llevar a cabo la Asamblea Parroquial que está prevista para el mes de marzo en cada Parroquia y para la cual, Don Carlos Aguiar, nuestro Arzobispo y Cardenal, ya lo había mencionado en su visita pastoral a nuestra zona.

La audiencia fue variada y el auditorio se llenó por completo, uno de los invitados de honor fue Don Jorge Cuapio, Obispo Auxiliar, quien al final de la asamblea dirigió unas palabras a los que estábamos ahí presentes. La reunión dio inicio a las 4 de la tarde. Quienes llegamos después de esa hora, nos instalamos rápidamente en los lugares que estaban aún disponibles. Mientras, se proyectaba un mensaje del Cardenal que ha de servir para dar inicio con la asamblea en cada Parroquia. Ahora bien, ¿qué es la asamblea parroquial? ¿Y por qué es tan importante?

La asamblea es un paso más en el método prospectivo que se ha venido llevando a cabo desde el 2011, según palabras del propio Vicario. Es una actividad necesaria para reforzar muchos de sus elementos, y al mismo tiempo es parte de todo el proceso, porque aún faltan otras cosas por hacer después de esa asamblea.

Es importante porque en ese momento y espacio, se deberá poner en práctica la petición de ponernos a la ESCUCHA y lograr el DISCERNIMIENTO sobre temas de relevancia que ya se vieron o se pusieron de manifiesto en  la actividad del “sueño”, realizada en días pasados y que, entre otras cosas, fue algo así como preguntar al feligrés qué es lo que desea, porque al final, dentro del proceso prospectivo que estamos llevando, ya estamos en la fase de la escucha y de la idealización, por eso se conoce como el modelo ideal, respondiendo a la pregunta de “cómo nos gustaría que fuera”.

Siendo entonces la Asamblea Parroquial un elemento importante en este modelo, habría que dar una metodología también especial para llevarla a cabo y de eso se trató la reunión del día 26, donde se expuso la mecánica tácitamente de cómo llevar a cabo dicha asamblea, paso a paso según el Manual.

Aunque la actividad del “sueño” estuvo dirigida a toda la feligresía, hubo parroquias que la hicieron específicamente con sus fuerzas vivas. En comparación con la asamblea, esta última está diseñada o pensada para que en una invitación casi abierta, participe quien quiera hacerlo, porque si bien está dirigida a los que prestan un servicio directo o indirecto en la Iglesia, no se puede omitir aquel feligrés que va todos los domingos a Misa pero no se acerca al servicio, y aunque esto último prendió el foco de la duda en más de uno de los que estábamos ahí, la respuesta al final fue bien recibida.

El foco de alerta tiene una razón de ser: quien va a Misa pero no participa en los servicios la mayoría de veces es porque no quiere, otras veces es porque no se le invita  y otras es porque tiene ideas totalmente ajenas (y a veces radicales) al servicio. En mi humilde opinión hacer una invitación abierta podría suscitar críticas no constructivas al interior de la asamblea; sin embargo, Don Carlos ha puesto de manifiesto que hay que salir a buscar a los que no están presentes,  ellos pueden hacer la diferencia en esta renovación que se está buscando. Solo hay que discernir y dejar que el Espíritu Santo haga su trabajo, en consonancia con lo anterior: “Un proceso que nos permita hacerlo hoy, en este tiempo, en esta situación, fieles a la misión del PAPA: no se trata de mi fe, se trata de la fe de todos los hombres y las mujeres que Dios ha puesto en el territorio parroquial”. Mons. Cuapio.

En corto, la asamblea nos permitirá escuchar a los otros, ya sea a los que están adentro, a los que prestan servicio, a los que quisieran estar y a los que aparentemente nunca han sido escuchados. Una vez que todo aquello se discierna, se podrá convertir a la Iglesia en verdadero Sinodal, caminar acompañados entre todos como hermanos que somos.

Vamos pues rumbo a esa asamblea que nos ha de preparar también para los retos pastorales que enfrenta nuestra Zona y nuestra Arquidiócesis en los próximos años. ¡Adelante!