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Noticias Parroquiales - Cristo Vive

NINGUNA CONTRAPOSICIóN

febrero 17, 2019

Por: Mons. Francisco Cano

Es triste que se desconozca la importancia histórica y de fe de Nuestra Señora de los Remedios y se le reduzca a identificarla como “La Generala”, como fue nombrada en la Guerra de Independencia cuando se le contraponía a la Virgen de Guadalupe.
Aunque las dos imágenes se presentan humildes, al día de hoy todavía hay una distinción al honrarlas, pues mientras que a la Guadalupana se le rinde culto en la sagrada tilma, a la Virgen de los Remedios se le enjoya y reviste elegantemente a la usanza europea. Estas contraposiciones son absurdas tratándose de la misma Virgen María, a quienes sus hijos acuden en sus necesidades.


Estas dos imágenes suscitan cultos fundantes de nuestra fe y coinciden en su mensaje evangélico. Nuestra Señora del Tepeyac pide que se le construya una casita para mostrar su amor de madre y al Hijo que lleva en las entrañas, invitándonos así a sabernos familia de Dios.


La Virgen de los Remedios, por su parte, asienta sus pies en la tierra y carga en su brazo a su querido Hijo. ¿Quién no se estremece al ver a nuestra Madre entregándonos a Dios bebé, quien nos mira con sus ojos chispeantes de alegría, nos contagia su graciosa sonrisa, nos tiende sus brazos y patalea de gusto, como queriendo correr hacia nosotros? Por eso esta bendita imagen fue la primera evangelizadora, suscitando la unidad de los múltiples pueblos que habitaban nuestro territorio.


Este es el mensaje de las dos imágenes y la verdad fundamental de nuestra vida: el Hijo de Dios se hizo hombre y vino a nosotros por María, nuestra madre, para que nosotros seamos hijos de Dios y vivamos con ellos.

¡Qué dicha tan grande!