HOMILÍA EN EL VI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

February 11, 2024


HOMILÍA EN EL VI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 

«Háganlo todo para mayor gloria de Dios»


Queridos hermanos, hermanas, en Jesucristo Nuestro Señor:

Hoy estamos celebrando el VI Domingo del Tiempo Ordinario y estamos a unos días de iniciar la Cuaresma, el próximo miércoles, Miércoles de Ceniza. Quiero saludar a todas las personas que están siguiendo esta transmisión en diferentes lugares de México y también del extranjero; que realmente hoy sintamos cómo la Palabra de Dios nos invita para tener mayor atención y cercanía para el enfermo.

La primer lectura que escuchamos, de uno de los primeros libros de la Sagrada Escritura, del libro de Levítico, que sobre todo daba prescripciones, nos dice cómo eran tratados los enfermos de lepra. En tiempos de Jesús la lepra era una enfermedad muy fuerte, muy común, pero los leprosos tenían que estar fuera de la ciudad o del pueblo, de la aldea, y tenían que ponerse un tipo de ropa muy deteriorada y gritar: soy impuro, tengo lepra. Además, ellos tenían que vivir fuera, eran marginados, eran despreciados, podían contagiar a alguien y entonces eran excluidos de la comunidad. Se pensaba también que la lepra era un castigo de Dios, era la concepción. Y el Levítico nos platica este acontecimiento.

El Evangelio de San Marcos nos dice cuál es la actitud de Jesús. Él escucha la voz de alguien que le grita: «Estoy enfermo, tengo lepra», y lo más interesante es su actitud, una actitud de cercanía, no pasan desapercibidos los gritos de leproso, y se acerca a él, le pone la mano y lo cura. De tal manera que también le dice: «Tienes que ir con el sacerdote para que haga un oración y quedes purificado». Ahí tenemos hoy este acontecimiento, que es un mensaje para todos nosotros.

Las lecturas de este día coinciden también con la XXXII Jornada Mundial del Enfermo. Hace 32 años que empezó esta jornada creada por el Papa San Juan Pablo II, y cada año el Papa manda un mensaje. Y precisamente esta jornada es en la memoria de la Virgen de Lourdes, 11 de febrero.

Visitar el santuario de Lourdes en Francia ha sido una de las experiencias muy hermosas que yo he tenido, porque hay una gran espiritualidad, uno ve enfermos de todo el mundo, cómo van a ver a la Virgen de Lourdes y pedirle consuelo y alivio, y se va rezando el rosario, hay una gruta muy hermosa y han quedado muchos sanados. «La fe mueve montañas», pero lo más importante es que nosotros valoremos al enfermo, porque el enfermo está en todas partes.

En este mensaje del que nos envía el Papa Francisco, recuerda todavía el covid-19, que pasó hace algunos años y donde hubo tantos enfermos, tantos que murieron, en condiciones muy difíciles, porque muchos murieron solos. El Sumo Pontífice en este mensaje nos dice que el hombre no está para vivir solo, está hecho para vivir en comunidad, en familia, con otra persona, con otras personas, no solo, no sola.

En este sistema que tenemos en nuestro mundo, del individualismo, del capitalismo, a veces solamente pensamos en nosotros mismos, y cuántos enfermos no están solos en sus casas, en los hospitales. A parte del covid, una enfermedad terrible que vivimos en nuestros tiempos se llama: la guerra. Es una enfermedad, porque cuántos no salen heridos, cuántos no están enfermos a consecuencia de la guerra.

Y el Papa en este mensaje nos dice: «Debemos parecernos al buen samaritano», que iba caminando, no era judío, pero vio a alguien que estaba en la carretera mal herido y tuvo compasión de él. Entonces lo atendió, curó sus heridas y después lo llevó para que lo atendieron. Ese es el buen samaritano, no lo conocía, sin embargo, tuvo compasión como Jesús tuvo compasión del leproso. Así también debe ser nuestra actitud.

Hoy sí quiero que pidamos todos por los enfermos. El enfermo está necesitado de ánimo, de compañía, de familia, para seguir adelante en su vida. Muchos tenemos la suerte cuando estamos enfermos de tener alguien que nos cuide, que nos atienda que nos haga estar cerca de Dios, que nos ayude también en la relación con los demás, pero lo más triste es cuando un enfermo está solo, está sola. Y hoy debemos tomar el ejemplo de Jesús: Se compadeció y se acercó a leproso, y lo curó.

Pidamos también por todos los que tienen que atender a los enfermos. Se necesita mucha paciencia y sobre todo se necesita mucho amor para poder atender al enfermo. Pidamos que Dios les dé fortaleza para que el enfermo no lo vea como una carga, sino como un acto de amor, de generosidad, como lo hizo Jesús. Así sea.

 

+José Antonio Fernández Hurtado
Arzobispo de Tlalnepantla