HOMILÍA EN LAS ORDENACIONES SACERDOTALES 2024

March 19, 2024


HOMILÍA EN LAS ORDENACIONES SACERDOTALES 2024

 

“No son ustedes los que me han elegido, soy Yo quien los ha elegido y los he destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca” (Jn. 15,16)


Queridos diáconos: EDGAR ALEJANDRO NAVA LUNA, JORGE DANIEL PÉREZ GASCA, CARLOS EDUARDO VILLA RUÍZ de nuestra Arquidiócesis de Tlalnepantla y RUDERIS ARÍSTIDES LUNA, Operario Diocesano.

Apreciados hermanos sacerdotes, diáconos permanentes, religiosos, religiosas, seminaristas, familiares de los ordenandos, bienhechores, hermanos y hermanas en Cristo Jesús, les saludo con mucha alegría en este significativo  acontecimiento eclesial de ordenaciones sacerdotales.

Saludo a las personas que se unen a nuestra celebración a través de los medios digitales de comunicación y se encuentran en su hogares y comunidades tanto en nuestra Arquidiócesis, como en algún lugar de nuestra República mexicana y en el extranjero. Uno de los 4 diáconos Ruderis, Operario Diocesano, es Salvadoreño, envío un saludo hasta    la República del Salvador, a sus familiares y amigos.; a todos les invito a unirnos en oración para pedir por estos diáconos, para que perseveren en su vocación y tengan un ministerio lleno de frutos en el Señor.

Es muy hermosa ja fecha de su ordenación sacerdotal , 19 de marzo , día que celebramos la solemnidad de San José, esposo de la santísima Virgen María. Varón justo y prudente, nacido de la estirpe de David, que hizo las veces de padre al Hijo de Dios, Cristo Jesús, el cual quiso ser llamado hijo de José y le estuvo sujeto como hijo a su padre. Su misión en esta vida consistió en velar por Jesús, El Señor ha querido que la cabeza de la Sagrada Familia siga cumpliendo la misma función con la Iglesia, que es el cuerpo de Cristo. María es madre de la Iglesia; sn José el protector.

Sr. San José cuidó estupendamente junto con María a Jesús desde que estaba en el vientre de la Virgen cuando nació, en si infancia y adolescencia; le enseñó el oficio de carpintero, le hizo conocer la ley judía y le inculcó vivir cumpliendo los mandamientos de Moisés. Hoy quiero encomendar su sacerdocio que recibirán a Señor san José y a la Santísima Virgen María para que los protejan y sean intercesores ante su Hijo Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote.

Uno de los valores más importantes en la vida del ser humano es el agradecimiento, hoy estoy seguro, quieren darle gracias y en  primer lugar a Dios Nuestro Señor, por el don que les ha concedido de la vocación sacerdotal. Cada uno de ustedes ha tenido su propio camino, y en el camino experimentaron la mirada de Jesús que los ha invitado mirándolos a los ojos para ser pescadores de hombres, ustedes fueron realizando diversos discernimientos dándole  una respuesta positiva,  aquí Señor para hacer tu voluntad, envíame. “No son ustedes los que me han elegido, soy Yo quien los ha elegido y los he destinado para que vayan y den fruto y fruto en abundancia.

El llamado que nos  hace Dios Nuestro Señor  a la vocación sacerdotal,  siempre tiene algo de misterio y muchas veces es difícil explicar, pero siempre hay personas, situaciones, acontecimientos que nos ayudaron a ir descubriendo la vocación en su nacimiento, crecimiento y desarrollo, por eso denle gracias a sus papás, a sus familiares, a sus formadores en el Seminario y casas de formación, a sus compañeros y a las personas de  las distintas  comunidades que vivieron y tuvieron sus apostolados todos ellos con su oración y su testimonio influyeron para que ustedes le dieran un SI, libre y lleno de amor para ser colaboradores cercanos de Jesús en la gran obra de la evangelización.

Dentro de unos minutos estos  hermanos nuestros: Carlos, Daniel, Edgar y Ruderis van a ser ordenados para el sacerdocio en el Orden de los presbíteros, a fin de hacer la veces de Cristo, Maestro, Sacerdote y Pastor, por quien la Iglesia, su Cuerpo, se edifica y crece como Pueblo de Dios y templo santo. Cf. Ritual de Ordenes.

“ Al configurarlos con Cristo, sumo y eterno Sacerdote, y unirlos al sacerdocio de los Obispos, la Ordenación los convertirá en verdaderos sacerdotes del Nuevo Testamento para anunciar, apacentar al Pueblo de Dios y celebrar el culto divino, principalmente en el sacrificio del Señor “. Ritual de Ordenes.

Ahora, quiero expresarles algunos puntos que me parecen fundamentales y que siempre los tengan en  cuenta en su sacerdocio.

Sean sacerdotes de oración y tengan la eucaristía como centro de su vida.

Sigan el ejemplo de nuestro Maestro y Amigo Jesucristo, que con el impulso del Espíritu Santo, vivías en permanente oración, hablando a su Padre con filial confianza e intimidad incomparable, y dando ejemplo a sus discípulos a los cuales expresamente enseño a orar. La oración ayuda al sacerdote a profundizar y cargar el conocimiento y la experiencia del Señor e intensificar la vida concreta del. Misterio. Cuánto más estén en comunión con Él, serán más capaces de seguir fielmente sus huellas, de reproducir su imagen a los demás.
El sacerdote es “Alter Christus”, pueden manar ríos de agua viva, en la medida en que permaneciendo existencialmente unidos aCristo, se abra a la acción del Espíritu Santo y salga de sí mismo para ser signo e instrumento de gracia divina.

Jesucristo Sumo y terno Sacerdote instituye el sacerdocio y la eucaristía, al despedirse promete su presencia viva, poniendo en las manos de los apóstoles al Espíritu Santo, que hará realidad el misterio de la eucaristía. “Que la eucaristía sea una escuela viva, en el que el sacrificio de Jesús en la cruz enseñe a hacer de ustedes un don total a los hermanos”. Benedicto XVI.

2. Sean sacerdotes que anuncien el Evangelio con su palabra y testimonio.

En el Rito de la Ordenación, se le entregara a cada uno el libro de los Evangelios y escucharán las siguientes palabras “Recibe el Evangelio de Cristo del cual has sido constituido mensajero; esmérate en creer lo que les, enseñar lo que crees y vivir lo que enseñas.
Solamente seremos testigos creíbles cuando anuncien a Jesucrsito con la palabra y con el testimonio. 
El sacerdote es una persona que es discípulo misionero del Señor; es una persona que descubre, encuentra, sigue y anuncia a Jesucristo el Señor. Es alguien que tiene un gozo inmenso en su corazón que no puede permanecer callado y “grita” narrando la historia de su amigo Jesús de Nazaret que lo ha salvado, dándole sentido a su vivir, por ello, queridos diáconos, ustedes están llamados a narrar con pasión la historia de Jesús el hijo del carpintero San José, porque tienen la esperanza que las personas que se encuentren con el Señor, tendrán vida nueva.

3. Sean sacerdotes que sean signos de comunión y de paz.

Están llamados a vivir e impulsar la “Comunión” de los hombres con Dios y de los hombres entre sí, ciertamente es un reto en esta sociedad que vivimos, muchas veces dividida, confrontada, polarizada… es urgente promover la comunión con una clara conciencia de fraternidad universal como nos la pide Jesucristo.
Opten por la “espiritualidad de la comunión” que se promueve en nuestra Iglesia Particular, con la cual se va construyendo la Unidad que tanto quiere el Señor. “Que todos sean uno, como tú, Padre, están en mí y yo en tí; que también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me envías” Jn.17,21.

Todos tenemos el desafío de la paz, la paz, sabemos es un don de Dios, pero se construye desde la tierra todos los días.
Actualmente el problema de la violencia es el  no. 1 en nuestro México, necesitamos seguir promoviendo campañas de oración en cada una de nuestras parroquias por esta intención y por las próximas elecciones del 02 de junio en la que estamos invitados a ejercer nuestro derecho al voto ,  que sea razonado, libre y secreto. Sigamos orando por la paz y también fomentar en especial los “conservatorios” para platicar cómo podemos contribuir para que se vaya instaurando la paz, hagámoslo en familia, en grupos, pequeñas comunidades, en las escuelas, parroquias, etc. Estemos atentos el tema de la Paz será la línea que impulsaremos en la Gran Misión Católica en mayo próximo.

Finalmente queridos diáconos quiero invitarlos a que se suban al tren del “Plan de Pastoral” 2024 - 2033 que el mes pasado proclamamos con alegría y esperanza.

Qué la Santísima Virgen María, en su adveración de Nuestra Señora de los Remedios, Patrona de Nuestra Arquidiócesis de Tlalnepantla nos proteja y nos bendiga. Amén.


+ José Antonio Fernández Hurtado
Arzobispo de Tlalnepantla