HOMILíA V JUEVES DE PASCUA VISITA PASTORAL A LAS HERMANAS CLARISAS CAPUCHINAS DEL ESPíRITU SANTO.

December 31, 1969


HOMILíA V JUEVES DE PASCUA  VISITA PASTORAL A LAS HERMANAS CLARISAS CAPUCHINAS DEL ESPíRITU SANTO.

 

“Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena”.

Con estas palabras, Jesucristo les dice a sus discípulos que lo fundamental es seguirlo, siguiendo el precepto clave; “el amor”, este es la base de todo lo demás. Ha dicho primero: “como el Padre me ama, así los amo yo”, si seguimos a Cristo y amamos como él nos amó, entonces: “mi alegría estará en ustedes y será plena”.

Amar al estilo de Jesús es como garantizaremos que estamos en esa comunión con él y que permanecemos en su amor. En ocasiones al mencionarlo simplemente podemos ver que es muy sencillo, sin embargo, hoy en la primera lectura vemos que amar al estilo de Jesús implica muchas cosas.

Describiré algunas que se presentan en la misma lectura y que son clave en la vida de la Iglesia, este capítulo 15 del libro de los Hechos de los Apóstoles, hace referencia al primer Concilio, como lo ha reconocido la Iglesia en la historia, “el Concilio de Jerusalén”.

Los discípulos de Jesucristo no recibieron recetas de cómo actuar en su nombre, ––como las que se pueden proporcionar para elaborar un platillo de comida––, sino que recibieron esto que acabamos de escuchar, “sigan mi testimonio”, ese testimonio de Jesús para poderlo aplicar en los contextos concretos de la vida humana tiene que ser conducidos por el Espíritu de Dios, por ello, Jesús en otra ocasión les dijo a sus discípulos: “no tengan miedo, yo le diré a mi Padre cuando esté con él, que les envíe el Espíritu Consolador y él les ayudará a descubrir, de qué manera pueden ser mis discípulos y cómo servir, además les enseñará cómo ser mis discípulos”.

Bajo esta indicación podemos ver que cuando la Iglesia comienza,  tiene una experiencia inicial de aceptación y de rechazo, hay quienes escuchan a Jesucristo y lo aceptan como Mesías, otros no lo aceptan, porque no entienden las circunstancias que ha vivido el pueblo de Israel en su historia. El punto central en el cual el Concilio se definió es la circuncisión.

El hecho de que un varón debía circuncidarse era la señal para garantizar que formaba parte del pueblo de Dios, por ello se planteaban esta pregunta: “¿qué vamos hacer con aquellos que vienen y no son judíos?”, y que estos empezaban a ser cada vez más. Se reunieron Pablo, Bernabé, fueron con Santiago y estaba Pedro, seguramente estaban los doce del grupo inicial de Jesús. Lo primero que hacen es escucharse; dice el texto: “toda la asamblea guardó silencio, ––sólo en el silencio podemos escuchar––, y se pusieron a oír a Bernabé y a Pablo que contaban grandes señales y prodigios que Dios había hecho entre los paganos por medio suyo". Empezaron a narrar la experiencia de cada uno: “Pedro se levantó  y les dijo a los apóstoles y a los presbíteros, Hermanos ustedes saben…”, continua toda esta hermosa lectura que hemos leído. Santiago interviene, “escúchenme, ya Pedro nos ha hecho esta referencia, pero yo también les quiero decir esto…”.

Los apóstoles se reúnen para discernir partiendo de la escucha, de lo que han descubierto, sobre cómo Dios ha actuado en su ministerio, en su predicación apostólica, todo es a partir de su experiencia de fe. La Iglesia no parte de ideas, de principios, la Iglesia naciente parte de la vida, de la experiencia de haber descubierto que Dios actúo en ellos e intervino en su favor, y que está haciendo junto con el ministerio de la predicación una acción que toca el corazón de las personas.

De poner en común esas experiencias viene la manera de discernir y decidir, qué es lo que se tiene que hacer y, qué es lo que no se debe hacer. Con esto, comprenderán que tienen un espíritu abierto para descubrir en los acontecimientos la voz de Dios, así nace la Iglesia.

Esto es precisamente lo que está pidiendo el Papa Francisco, no partir simplemente de principios o de tradiciones, que por supuesto han ayudado, hoy en día nuestra labor será;  descubrir cuáles son esas cosas que pueden seguir ayudando y cuáles son las que podemos ir dejando, a la luz de escuchar la voz del Espíritu en la experiencia de fe.

Este procedimiento lo presenta la primera lectura, si seguimos esto, Jesús dice: “permanecerán en mí y yo permaneceré en Ustedes, y tendrán mi alegría”, esta alegría es un buen signo de que vamos por buen camino, cuando una persona hace el bien, movida por una inquietud interna, le viene ese sentimiento de alegría, de haber hecho lo que Dios le pedía realizar.

Por tanto, la alegría es el signo manifiesto de que hemos actuado bien, de lo contrario vienen remordimientos de conciencia al haber actuado mal, vienen inquietudes que es necesario replantearlas y si vemos que nos equivocamos, tengamos la capacidad de pedir perdón, porque no era lo oportuno, no era lo conveniente. Estos sentimientos que tiene una persona, dialogados en comunidad, al compartirlos, confirman si realmente se va caminando por buen camino.

Ustedes que tienen como carisma en la Iglesia, la vida contemplativa, haciendo también experiencia muy fuerte de comunidad, seguro han de vivir estas situaciones una y otra vez, tal vez alguna tiene el sentimiento de haber actuado bien y otra dice que no, ––hay diferencias––, y poniéndolas en común, así como los apóstoles; van a  descubrir lo que se tiene que hacer, van a encontrar soluciones.

Ese es el sentido de toda comunidad cristiana y tiene que venir de esas decisiones hechas de la escucha de unos con otros, movidos por la oración y la fe en Jesucristo que producirá la alegría de vivir juntos, la alegría de ser comunidad, la alegría de ser Iglesia, juntos llegaremos a la alegría plena que  promete Jesucristo.

Hoy compartimos con Ustedes el caminar de la Arquidiócesis y Ustedes también han compartido la historia de su comunidad en medio de nosotros, es decir, hemos compartido nuestras experiencias, ahora les invito a que pongamos en manos de Jesús todo lo que hemos movido interiormente a raíz de esta Visita Pastoral, para que lo presente al Padre, y nos siga guiando con su Espíritu, así podamos permanecer en él y  para tener la vida de plenitud, ¡nuestra alegría!

+ Carlos Aguiar Retes

Arzobispo de Tlalnepantla