"No es un sueño, es una realidad que Cristo ha resucitado"
Muy queridos hermanos y hermanas en Jesucristo Resucitado: [00:00]
Qué alegría encontrarnos para celebrar lo más grande que tenemos los cristianos, los católicos, que es la Eucaristía, la Santa Misa. [00:09] Siempre, al escuchar la Palabra de Dios, es para iluminarnos, iluminar nuestra vida, para confrontarnos y ver si vamos siendo esos discípulos misioneros de Jesucristo. [00:23]
Quiero saludarlos a todos con afecto, a todos ustedes que están aquí en nuestra Catedral de Corpus Christi. De una manera muy especial a las catequistas y a los catequistas que vienen de las diferentes zonas pastorales de nuestra amada Arquidiócesis de Tlalnepantla. [00:52] También saludo a los diáconos: al diácono permanente Francisco y al diácono transitorio Óscar, que ya el próximo mes recibirá la ordenación sacerdotal; y también saludo al padre Arturo Montelongo, párroco de La Anunciación, que viene hoy también para acompañar a sus catequistas. [01:18]
Saludo a todos los que, a través de las redes sociales, siguen nuestra Eucaristía en este tiempo gozoso de Pascua. [01:48] Ya estamos en la tercer semana y no es un sueño, no es una ilusión; es una realidad que Cristo ha resucitado y, como en distintas ocasiones, se les aparece a sus amigos, a sus apóstoles, a las mujeres. [01:58] Eso debe ser un signo claro para cada uno de nosotros, porque siempre la verdad más importante de nuestra fe, la más importante, es la Resurrección del Señor. [02:24]
Hoy escuchamos este conocido pasaje que seguramente ya hemos escuchado varias veces: ese pasaje donde Jesús camina con los discípulos de Emaús. [02:47] Nos dice el nombre de uno, Cleofás, y otro discípulo, que van cabizbajos, van muy desanimados, derrotados. Cuando uno va así, incluso uno camina agachado, no ve uno hacia arriba; y así pasó que ellos iban a su pueblo llamado Emaús. [03:02]
Jesús se les une y ni siquiera voltean a verlo. Solamente les dice: "¿Qué es lo que les sucede?". Y empiezan ellos a decir su experiencia; solamente le dicen: "Eres el único que no sabe lo que ha pasado en Jerusalén. Nosotros esperábamos que Él nos liberara; pensábamos en este gran profeta llamado Jesús, pero sucedió algo muy triste: los judíos lo llevaron ante las autoridades, le hicieron un juicio y lo mataron en la cruz". [03:29]
Él escuchó cuál era el motivo de su desánimo, de su derrota, y empieza Jesús, con un trasfondo escriturístico, a repasar el Antiguo Testamento. [04:29] Les empieza a hablar desde Moisés, los profetas, y les comenta: "Todo eso tenía que suceder, pero Él ha resucitado". [04:39] Ellos lo escuchan con mucha atención; seguramente la plática era muy amena y empezó a haber un cambio en el corazón de estos discípulos. [05:03]
De tal manera que llegaron al pueblo de Emaús y entonces Jesús hizo como que pasaba de largo. Le dijeron que pasara a la casa; Él se sentó y después hizo ese gesto de la Última Cena: partió el pan, dio gracias y lo repartió. [05:14] En ese momento se les abrieron los ojos, reconocieron que era Jesús, cambió su vida ese momento, y Jesús después desapareció. [05:40]
Nosotros también ahí vemos cómo, en la primera parte de la celebración de la Santa Misa, siempre escuchamos la Palabra de Dios para tener un encuentro con Él. [06:11] Pero después de escuchar su Palabra, viene la otra parte de la Misa, de la Eucaristía, y nos acercamos para recibirlo en la Comunión. [06:32] Fíjense cómo Jesús hizo eso: primeramente les dio el repaso de la Palabra, de lo que decía la Escritura, y después les dio la Hostia, les dio su Cuerpo a sus discípulos. [06:46]
¿Qué sucedió después? Que se les quitó el cansancio. [06:57] Yo me imagino que regresaron a Jerusalén, pero ya no regresaron caminando agachados, sino regresaron corriendo, con una sonrisa, llenos de alegría para comentarle también a los apóstoles que habían visto al Mesías, que había resucitado. [07:08]
Esta es la tercera parte que también nosotros en este domingo podemos reflexionar: cómo, después de escuchar la Palabra y de recibirlo en la Comunión, tenemos que salir como sus misioneros y misioneras a anunciar a Jesucristo nuestro Señor. [07:36] Tenemos ese encargo como bautizados, como cristianos, como seguidores de Jesús: tenemos que comunicarle a los demás con nuestras actitudes, con nuestras obras y también con nuestra palabra, que el Señor ha resucitado. [08:03]
Sigamos este camino de Pascua con mucha alegría, dándole gracias a Dios porque dio la vida por nosotros, porque nos ha salvado y porque quiere que lo anunciemos a los demás.
Así sea. [08:17]
+José Antonio Fernández Hurtado
Arzobispo de Tlalnepantla