HOMILíA EN LA UNIDAD PASTORAL SAN JUAN DIEGO

December 31, 1969


HOMILíA EN LA UNIDAD PASTORAL SAN JUAN DIEGO

 

Homilía en la Unidad Pastoral San Juan Diego

25-Julio-2016

 

Llevamos este tesoro en vasijas de barro

Así afirma el Apóstol San Pablo en el inicio de la primera lectura, es su experiencia transmitiendo lo que vive y cómo sirve a la causa del Evangelio. Es interesante esta palabra, en este día que se establece esta Unidad Pastoral, ya que explica de una manera muy personal de San pablo, pero muy real y aplicable a los sacerdotes, ministros del Señor, y a esta comunidad de discípulos de Jesucristo: Llevamos este tesoro en vasijas de barro, para que se vea que ésta fuerza tan extraordinaria proviene de Dios y no del hombre.

¿Cuál es el tesoro que lleva el hombre? La participación de la vida divina. La santidad que Dios comparte, es un tesoro, el hombre es creatura y desde el bautismo Dios derrama su presencia, Dios participa su vida de tal manera que el hombre es llamado y es hijo de Dios. Ese es el tesoro que se lleva en vasijas de barro.

Esta gracia de llevar semejante tesoro, tan inconmensurable, en el barro de nuestra persona, no se puede medir y valorar, ni tampoco entender; ya que Dios deposita el tesoro en la fragilidad humana con cada una de las limitaciones y debilidades propias de la naturaleza humana.

Por tal razón San Pablo invita a la comunidad a no sentirse indignos de llevar ese tesoro, no pensar que por las debilidades y pecados ese tesoro se pueda desvanecer, no, al contrario se mantiene a pesar de las fragilidades, permanece para que se vea esta fuerza tan extraordinaria del Espíritu de Dios, y se refleje que proviene de Dios y no del hombre.

El Evangelio da una pauta muy interesante para aprender, que a pesar de esta naturaleza, de esta vasija de barro, el cristiano pueda transmitir, compartir y anunciar entre aquellos que viven alrededor suyo, que el hombre es administrador de ese tesoro.

El mismo Jesús dice: Ustedes no piensen en sentarse a mi derecha o a mi izquierda, piensen en servir. El que va a servir no está sentado, el que va a servir tiene que moverse, y así pide Jesús que se viva en el servicio, estar atentos y vigilantes en lo que está al alcance de cada persona, descubriendo cualidades y carismas para ponerlos al servicio de los demás, de los hermanos. Así la fragilidad continuará y acompañará hasta la muerte, pero el tesoro se llevará bien cuidando de compartirlo y transmitirlo a los demás.

¿Qué sucede cuando se transmite ese tesoro? El mismo Pablo lo expresa de una forma hermosa en el texto: Llevamos siempre y por todas partes la muerte de nuestro Señor Jesús en nuestro cuerpo. Es decir, esas mismas fragilidades se convierten en la manifestación de la muerte de Jesucristo, para que en este mismo cuerpo se manifieste también la vida de Jesús. En otra ocasión, San Pablo dice: Me gastaré y me desgastaré al servicio de mis hermanos. Por eso afirma, la vida es un continuo estar expuestos a la muerte a causa de Jesús para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.

Cada uno de los hombres le brindará a Jesús, el rostro, los brazos, la piernas, el cuerpo para que se haga presente en el mundo de hoy. De ahí el lema de la gran misión “Cristo vive en medio de nosotros”, a través de cada persona, en el cuerpo, porque así como se encarnó él en el seno de María y se hizo hombre, así también, de forma semejante, se hace presente por medio del hombre.

Para que esto sea así, es indispensable la comunión, la fraternidad, la solidaridad, Párrocos Solidarios, así se manifiesta de forma más intensa la presencia del Señor, cuando el hombre se reconoce miembro de la familia de Dios.

San Pablo expresa: Sufrimos toda clase de problemas y nosotros no nos angustiamos, nos abruman las preocupaciones, pero no nos desesperamos, nos vemos perseguidos pero no desamparados, derribados pero no vencidos. Ésa es la experiencia del discípulo de Cristo, que se hace consciente del tesoro que se ha depositado en el hombre. Pablo termina diciendo: Poseemos el mismo espíritu de fe que se expresa en aquel texto, creo por eso hablo, también nosotros creemos y por eso hablamos, sabiendo que aquel que resucitó a Jesús nos resucitará a nosotros con Jesús y nos colocará a su lado con ustedes.

Pablo pasa del yo al nosotros, creo por eso hablo, es una decisión personal y libre la que se hace cuando  se dice creo en Dios, yo creo, pero hay que pasar del yo al nosotros, por eso la comunidad forma un cuerpo y se está en comunión, y todo esto, termina diciendo el Apóstol, es para bien de ustedes de manera que al extenderse la gracia a más y más personas se multiplique la acción de gracias para gloria de Dios.

Por eso en el salmo expresábamos: Entre gritos de júbilo cosecharán aquellos que siembran con dolor. Aquellos que reconocen su fragilidad, sus limitaciones, incluso su pecado, cosecharán entre voces de júbilo, porque no es el pecado, la limitación y el mal quienes han vencido, es Cristo quien los ha vencido; y cómo el hombre lleva ese tesoro que es Cristo, entonces se cantará entre voces de júbilo, no obstante cualquier limitación o situación de fragilidad. Ésa es la esperanza y la razón por la que se debe transmitir a los alejados: Que el hombre lleva un tesoro, que es la misma presencia de Cristo.

Ahora los invito, al escuchar en el rito de toma de posesión a los sacerdotes cuando profesen su fe, hacerlo junto con ellos. Cada uno de los aquí presentes, manifiesta ser de la comunidad de los discípulos de Cristo; y luego, siguiendo con atención la renovación de sus promesas sacerdotales, todos refrescaremos la conciencia de discípulos, de ministros del Señor.

Viendo ahora los gestos que los nuevos Parrocos Solidarios realicen y que centran la actividad ministerial de los diversos sacramentos, pidamos a Dios por las cuatro Comunidades Parroquiales que integrarán, a partir de hoy, esta Unidad Pastoral de San Juan Diego. Que así sea.

 

 

+Carlos Aguiar Retes

Arzobispo de Tlalnepantla