HOMILíA EN LA PARROQUIA DE MATER AMABILIS TOMA DE POSESIóN DE MONSEñOR ÁNGEL NIETO VICARIO DE VIDA CONSAGRADA

December 31, 1969


HOMILíA EN LA PARROQUIA DE MATER AMABILIS TOMA DE POSESIóN DE MONSEñOR ÁNGEL NIETO VICARIO DE VIDA CONSAGRADA

 

Homilía en la Parroquia de Mater Amabilis

Toma de Posesión de Monseñor Ángel Nieto Vicario de Vida Consagrada

31-Agosto-2016

 

Yo planté, Apolo rego, pero fue Dios quien hizo crecer.

 

San Pablo se está dirigiendo a la comunidad de los Corintios, está expresándoles todo el celo apostólico que desarrolló en atención a esta comunidad. Todo el cariño y afecto que vivió en la comunidad.

 

Se dirige a ellos en un momento difícil, porque ha habido en la comunidad la presencia de Pablo y la de Apolo, otro predicador de la Iglesia del primer siglo. La gente empezaba a tomar preferencias, pero aún lo más grave, experimentar división en la comunidad a acusa de esas mismas preferencias.

 

En esta situación Pablo exhorta a la comunidad con toda claridad a mantenerse unida. Manifestará que en el inicio de su predicación los encontró sujetos a sus pasiones, una comunidad que se dejaba llevar por las tendencias naturales del ser humano, que muchas veces llevan a desviaciones no convenientes que impiden dejarse conducir por el Espíritu de Dios.

 

Por esa razón, Pablo les dice: como a cristianos todavía niños, les di leche y no alimento sólido, pues entonces no lo podían soportar. Con la finalidad de llevar pedagógica y gradualmente el desarrollo de la comunidad.

 

La comunidad comparaba a Pablo con Apolo, éste era para ellos un gran predicador que instruía con gran  sabiduría a la comunidad y Pablo en cambio había sido muy sencillo, había dado los primeros pasos en la comunicación del Evangelio.

 

Pablo explica que mostró el Evangelio de esa manera porque los había encontrado niños: les di leche, porque no les podía dar carne. Al llegar Apolo les da carne, para su desarrollo integral y completo. Luego añade: Yo planté, Apolo rego pero fue Dios quien hizo crecer.

 

Esta gran enseñanza que recoge la Palabra de Dios hoy la podemos vivir en este momento en el que manifestamos nuestro agradecimiento a Monseñor Asunción y al Padre Feliciano, que han desempeñado su misión en esta comunidad parroquial y entregan la estafeta a los Padres Ángel Nieto y Emilio Vargas para continuar la atención pastoral.

 

Ellos dos serán los pastores que en nombre de Dios, a partir de hoy, les darán el alimento de los sacramentos, el alimento de la Palabra de Dios, de la caridad, del amor, de la misericordia como lo pide el Papa Francisco. Para que se geste en ustedes el espíritu misionero.

 

El sacerdote es un colaborador de Dios. El sacerdote es herramienta, instrumento de Dios para que Dios actúe en  cada bautizado. Por tal razón, aunque la relación humana, las tendencias naturales del ser, llevan a estos afectos de cariño y gratitud por quien ha servido en la comunidad, no por eso dejaremos de reconocer y es oportuno hacerlo, que el principal actor en la vida de la Iglesia es Dios a través del Espíritu Santo.

 

Que éste mismo Espíritu haga a cada fiel de esta parroquia consciente de su condición de discípulo. Por ello, necesita estar como lo hacía María, aquel personaje del Evangelio que escuchaba a los pies de Jesús sus enseñanzas. De esa forma se podrá desarrollar en la comunidad la presencia de Cristo y podrá Él actuar, como escuchamos hoy en el Evangelio: Curando a la suegra de Pedro, sanando a muchos enfermos, y liberando a muchos  poseídos del mal. Cristo libera, reconcilia, reconstruye las personas.

 

Por tal razón, no se debe de tener miedo a la propia historia, ni a las fragilidades. Se debe tener confianza en el Señor Jesús que lleva de la mano al hombre porque lo ama. Esto es lo que se debe de brindar en la comunidad, los unos a los otros. Propiciar con nuestra conducta la presencia del Señor Jesús, porque al fraternizar, al descubrir al otro como hermano e hijo de Dios que forman una sola familia, Cristo manifiesta su presencia de manera más clara, más fuerte. Cristo así realiza su misión en medio de cada comunidad cristiana.

 

El sentimiento que causa una despedida siempre es de nostalgia y tristeza, sin embargo debemos recordar con gratitud lo vivido para que surga la alegría de lo vivido y la esperanza de vivir así, o mejor aún, el futuro.

 

El Evangelio de Juan presenta a Jesús hablando acerca de una mujer parturienta que sufre mucho antes del parto, pero después vive una gran alegría al ver a su hijo. Todo el dolor y sufrimiento se olvida, se queda atrás, porque ahora vive una inmensa alegría al ver a esta creatura que empieza a vivir.

 

Así también es la comunidad cristiana, cada vez que se recupera a un católico que está distante, cada vez que se enciende el corazón de una persona que estaba triste, que tenía penas, que pasa por sufrimientos en su familia, por situaciones personales de salud, por dificultades económicas, o por cualquier tipo de pena. Todo ello se olvida, porque la pena es pasajera. Lo más importante es descubrir a quien siempre está con el hombre, al Señor Jesús.

 

Jesús es el Señor de la historia, de ahí que la persona venga a misa para fortalecer la esperanza, para alimentarse de la presencia de Dios. Por esa razón, viene a escuchar la Palabra de Dios para conocer al Maestro que instruye y que nos ama. Esa experiencia la debemos transmitir a los demás para ir creciendo y fortaleciendo la comunidad parroquial.

 

Que el Señor ayude a Monseñor Ángel Nieto, y al Padre Emilio, para que den alimento oportuno y sustancioso a esta comunidad parroquial. Que así sea.

 

 

 

+Carlos Aguiar Retes

Arzobispo de Tlalnepantla