HOMILíA SEMINARIO ETAPA DE DISCIPULADO

December 31, 1969


HOMILíA SEMINARIO ETAPA DE DISCIPULADO

 

Homilía Seminario Etapa de Discipulado

 

28-Octubre-2016

 

También Ustedes se van incorporando al edificio, por medio del Espíritu Santo, para ser morada de Dios

 

Hoy, en esta fiesta de los Santos Apóstoles, Simón y Judas, las lecturas están elegidas para reflexionar sobre la función de los Apóstoles, sobre la relación entre la jerarquía de la Iglesia y la comunidad del pueblo de Dios. Muestran elementos  fundamentales de esta misión.

 

El Evangelio presenta, como Jesús se retira a orar para discernir, a quienes va a elegir como apóstoles. Antes de la toma de una decisión es clave el discernimiento. Se tiene que tomar conciencia de la presencia de Dios. Orar es tomar conciencia de la presencia de Dios.

 

El discernimiento exige siempre un ambiente de oración, es fundamental. Lo que se pretende es descubrir qué es lo que Dios quiere de nosotros, como persona, como comunidad, como Iglesia.

 

Esto es lo que hace Jesús, orar. El texto menciona que Jesús terminó de orar, cuando se hizo de día. Es decir, el discernimiento no fue fácil, se prolongó durante la noche. La oración es el ejercicio que implica una dedicación plena y confiada en Dios Padre.

 

Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos. De entre ellos eligió a doce, y los nombró Apóstoles. Ustedes hoy son discípulos, están en la etapa de discipulado. El Señor Jesús los ha llamado porque quiere elegir de entre ustedes a sus Apóstoles, a sus enviados. Ésta es la función de la jerarquía, ser enviados de Jesucristo. Los apóstoles son enviados.

 

Dice el texto que Jesús, al bajar del monte se detuvo en un llano, donde ese encontraba mucha gente que venían a buscarlo porque querían salud. Jesús ofrece la salud, una salud que trasciende, que no se queda en la salud corporal, sino en la salvación para toda la eternidad.

 

Nosotros  hemos sido llamados y elegidos para transmitir esta presencia de Cristo y la salvación que ofrece. Llamados para anunciar a Cristo, hacer accesible a Cristo a la comunidad de los fieles. Esta es la razón de nuestra vocación. Esto es lo que dice el texto del Evangelio.

 

La primera lectura, de la carta del Apóstol San Pablo a los Efesios, compara la vida y organización de la Iglesia con la figura de un edificio, donde los Apóstoles son el cimiento, teniendo como piedra angular a Jesucristo, es decir, en Cristo está toda la fuerza, donde se constituye la fortaleza del edificio.

 

La piedra angular para los Apóstoles es fundamental. La Iglesia es este edificio al cual se refiere San Pablo en este texto. Dice además que todo el edificio se va levantando bien estructurado. ¿Quién realiza esta estructuración? Y dirá que somos cada uno de nosotros: ustedes se van incorporando al edificio, por medio del Espíritu Santo.

 

Nuevamente el discernimiento es fundamental, porque es la manera como abrimos nuestro interior a la fuerza del Espíritu. Es como se descubre lo que Dios quiere, y entonces somos auxiliados por el Espíritu para llevarlo a cabo.

 

A través de esta conducción del Espíritu, se va estructurando la comunidad. El discernimiento pastoral es la clave estratégica para dar cauce a los carismas que el Espíritu hace florecer en la comunidad; y ésta es la labor de la jerarquía eclesiástica: estructurar, coordinar, dar espacio para que lo movido por el Espíritu, en cada  discípulo de Jesús, tenga cauce y se construya la Iglesia.

 

Ésta es la razón por la cual los discípulos-apóstoles estamos necesitados, exigidos de aprender a discernir y saber conducir a la comunidad cristiana, para garantizar así, que sea el Espíritu Santo, quien lleve a cabo la edificación de la Iglesia.

 

Esto es lo que Ustedes están haciendo, aprendiendo a discernir; por eso es muy importante tomar conciencia de ello, y ponerlo en el altar, en este momento de la Eucaristía, porque en Cristo, piedra angular, encontrarán la solidez, la fortaleza, la capacidad de llevar a cabo en ustedes esta tarea, a la que han sido llamados para bien de la Iglesia. Pidámosle esta gracia al Señor. Que así sea.

 

 

+Carlos Aguiar Retes

Arzobispo de Tlalnepantla