«No hay Navidad sin Jesús»
Muy queridos hermanos, hermanas, en Jesucristo nuestro Señor:
Les saludo a ustedes que se encuentran aquí presencialmente en nuestra Catedral de Corpus Christi, pero también a todos los que se unen a través de estos medios electrónicos a nuestra celebración, ya sea en nuestra Arquidiócesis o también en otros lugares de México y del extranjero; que nuestro corazón siga preparándose para la Navidad, que ya está muy cerca.
Estamos hoy en el IV Domingo de Adviento y es muy bonito este signo que utiliza la Iglesia de la corona, porque nos ha ido ayudando a caminar en este sentido de preparación. Recordamos que Adviento viene de una palabra en latín, adventus, que significa “venida”. El Adviento nos recuerda la venida de Jesucristo hace XXI siglos; pero también nos recuerda que habrá una segunda venida, no sabemos el día ni la hora; y también hay una venida en el presente, todos los días se nos aparece Jesucristo en el rostro de nuestros hermanos, que a veces tal vez lo desconocemos en el rostro de los más necesitados y de aquellos más olvidados.
Este tiempo la Liturgia nos ayuda a prepararnos, sobre todo del profeta Isaías, que es el que más nos ayuda a prepararnos porque él anuncia siempre la venida del Mesías. Así como no sabemos cuándo será la segunda venida, tampoco se sabía de la primera y por eso había esa preparación, esa expectativa de cuándo llegaría e Isaías comenta varias veces cómo el Señor vendrá. También en este tiempo de Adviento ha habido una figura muy importante, Juan el Bautista, que nos ha ayudado también para preparar nuestro corazón a la venida del Salvador. Y, sin duda, la Virgen María también en este tiempo nos ayuda a prepararnos en estos días, pasamos estas fiestas marianas, tanto la Inmaculada Concepción el 8 de diciembre como las fiestas guadalupanas.
Además ya son días de posadas y no debemos perder las tradiciones, los papás, los abuelitos deben enseñarle a sus hijos, a sus nietos, lo que son las posadas. En muchos lugares hay luces, hay adornos, hay árboles de Navidad, pero hay una cosa que no está y es el nacimiento, y es lo más importante, no hay Navidad sin Jesús. Aquí en la plaza cívica de Tlalnepantla hay un nacimiento muy bonito y eso nos ayuda a ver qué estamos festejando, lo que vamos a festejar, que es el Nacimiento de Jesús.
Este domingo viene una persona que también es muy discreta y que el Evangelio nos lo presenta, nos ayuda prepararnos a la Navidad, es San José. Él ya estaba desposado con María, no vivían juntos, pero ya estaban comprometidos. De repente sabe que Ella estaba embarazada y él, como era un hombre muy discreto, justo, pensaba no meter ninguna demanda, ninguna denuncia, sino retirarse. Hoy el Evangelio nos platica cómo se le apareció un ángel en sueños y dice: «El niño que va a nacer de María ha sido concebido por obra y gracia del Espíritu Santo y se va a llamar Jesús», que significa: “el que viene a salvarnos”, o Emmanuel: “Dios con nosotros”. Y después de que se levantó José del sueño hizo exactamente lo que el ángel le había ordenado.
Por eso San José, que ya lo tenemos aquí junto a María a la espera del Niño Jesús, también es un modelo para nuestra vida como cristianos, ser prudentes, discretos y sobre todo ponerse las manos de Dios para cumplir su voluntad.
Que también estos días que faltan para la Navidad sigamos preparando nuestro corazón. En estos días decimos: «Ven, Señor Jesús, quédate con nosotros», porque no hay Navidad sin Jesús. La Navidad que se celebra en muchos lugares puede ser una Navidad pagana, porque no está Jesus ahí, y nosotros queremos que esté en estas familias, en estos corazones, en nuestro mundo. Así sea.
+José Antonio Fernández Hurtado
Arzobispo de Tlalnepantla