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Homilías

HOMILÍA COLEGIO CEDROS NORTE

mayo 11, 2017

Homilía Colegio Cedros  Norte

11-Mayo-2017

 

Yo les aseguro: el que recibe al que yo envío, me recibe a mí

 

Con estas palabras Jesús está indicando con toda claridad, que su misión la transmite a sus apóstoles, por lo que a sus apóstoles se les debe recibir como presencia de Cristo.

 

El que recibe al que yo envío. Esta frase Jesús la dice a sus Apóstoles en la Última Cena, después de lavarles los pies. En una actitud muy significativa, siendo el Maestro, se rebaja para asumir el oficio más humilde de la época, lavar los pies a los demás; con ello, les enseña a sus discípulos, que también ellos deben estar dispuestos siempre a servir.

 

Jesús, reconoce y confirma, que Dios su Padre lo ha enviado a servir, y de la misma manera, envía a sus discípulos, con la misma autoridad del que lo ha enviado, para servir.

 

Consideraré dos líneas de reflexión en esta homilía: Primera, la historia de Salvación es una, y se desarrolla y avanza no obstante las altibajas de las respuestas del pueblo de Dios. Segunda línea, los fracasos no detienen esa Historia de Salvación, y mediante la comunión con Dios y con los hermanos avanza el Plan Salvífico.

 

En la primera lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles, Pablo explica la relación y unidad entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Es decir, todo lo que narra el Antiguo Testamento es disposición  para la llegada del Mesías.

 

Pero, ¿quiénes crucificaron a Jesús? El mismo pueblo elegido, preparado y dispuesto por los profetas para recibirlo. Sin embargo, el pueblo y sus autoridades no descubrieron el Plan salvífico de Dios, previsto en Jesús como el Mesías, y el Pueblo falló en la misión que tenía. Se puede decir que esto fue un fracaso.

 

Humanamente cuando se ha tenido la experiencia de preparar algo y no sale del todo bien se llega a la conclusión que salió mal. En cambio, cuando las cosas salieron bien y de acuerdo a lo planeado, la experiencia llena de gozo, y se felicita a las personas que participaron y pusieron su empeño, porque las cosas fueron magníficas.

 

Es interesante ver y contemplar a Jesucristo, al Hijo de Dios encarnado, fracasado humanamente, pero con la intervención de Dios Padre que lo resucita, el fracaso se convierte en Victoria.

 

Esto es lo que Pablo afirma en la primera lectura, la experiencia de la Iglesia primitiva, los mismos apóstoles que vieron crucificar a su Señor, y al mismo pueblo, que en el pretorio ante Pilato, pidió que lo crucificaran, ahora tienen la fuerza, la valentía, el coraje, el entusiasmo de anunciar que el Pueblo se equivocó, al pedir la crucifixión del Señor. La intervención de Dios Padre mantuvo el Plan Salvífico de Dios. Ahora los mismos Apóstoles explican que el fracaso de la muerte de Jesús en cruz fue una victoria sobre la misma muerte.

 

Ante esta lección debemos aprender que ante lo que no salga bien, ante los fracasos, hay que luchar para convertirlos en victorias, con la ayuda de Dios. Éste es el mensaje de la Pascua del Señor. La imagen de Cristo crucificado nos recuerda, que cualquier situación, drama, tragedia que pueda pasar, no es el final. En el plan de Dios habrá una nueva manera de retomar lo que salió mal.

 

Esto es fundamental en la espiritualidad cristiana: Estamos llamados a la gran vocación de la comunión, porque Dios es comunión. En la comunión con Dios y con los hermanos garantizamos el Plan salvífico de Dios, que endereza lo torcido y transforma los fracasos en victorias.

 

Nunca se debe bajar la guardia ni darse por vencidos, aunque las cosas no salgan del todo bien. Así. cuando ustedes reprueban un examen, tienen que entusiasmarse y seguir adelante. Cualquier falla en la vida humana no tiene que tumbarnos, porque en Cristo crucificado y resucitado está nuestra fuerza.

 

Toda experiencia negativa debe servir para que la persona busque ayuda en los demás. ¿Por qué se reprueba un examen? Porque no se hizo caso al maestro, a los papás, y porque no pedí ayuda a los compañeros del Colegio; preferí la soledad.

 

La vida propia no es independiente de la vida de los demás. La vida de cada persona está en convergencia, en sintonía con la de los demás. Por eso están ustedes aquí en la Escuela, no se quedaron en casa. Sus papás y su familia, aunque sean muy inteligentes y trabajadores, serían incapaces de darles la formación que reciben en el Colegio, unos y otros se necesitan para salir adelante.

 

En la experiencia humana el camino será la comunión, una y otra vez se debe acudir a los demás para salir adelante. La situación que vive el país es sumamente complicada y difícil porque la sociedad se ha desunido, está dividida y confrontada, y así no se conjugan esfuerzos y llegan varios y repetidos fracasos. No hemos aprendido la lección.

 

El individualismo es hoy en día la gran tentación, conduce al hundimiento, el individualismo ante cualquier problema abate y derrumba a la persona.

 

Los maestros tienen la tarea de ayudar a los jóvenes a superar el individualismo. El cambio de mentalidad en los jóvenes es saber que los triunfos en la vida no se pueden lograr en la soledad y el aislamiento, sino en la comunión. Para resolver los problemas se necesita trabajar en comunión.

 

El camino es poner en común los esfuerzos, las capacidades y habilidades, y propiciar la comunión para crear fortalezas, sinergias, dinamismos que puedan influir en la sociedad.

 

La comunión y la experiencia de Iglesia levanta, eso debemos propiciar. Hacer una sola fuerza entre alumnos, padres de familia, maestros, y así tener una sola fuerza entre los cuarenta colegios que hemos visitado. Éste es un motivo de esta visita, generar y unir fuerzas para orientar y rescatar a la sociedad. En la actualidad padecemos muchas situaciones de muerte, pero podemos salir de ellas y resucitar, porque dar vida es el Plan de Dios. Eso es lo que Dios quiere, y para eso nos ha dado la vida.

 

Que el Señor Jesús interceda ante Dios Padre, y así como resucitó a Cristo de la muerte, derrame su Espíritu para darnos vida. Que así sea.

 

 

 

+Carlos Cardenal Aguiar Retes

Arzobispo de Tlalnepantla