Logo Arquidiocesis

 

 

 

Logo RESAR

     

Homilías

HOMILÍA COLEGIO LA PAZ

marzo 02, 2017

Homilía Colegio la Paz

Está en tus manos elegir vida o muerte

 

¿Qué quieren elegir ustedes? La vida, elige la vida y vivirás. Pero, ¿cómo se elige la vida? La primera lectura señala tres modos: Amando al Señor tu Dios, escuchando su voz, y adhiriéndote a Él.

Primero, hay que amarlo. Tienen ustedes aquí la imagen de la Sagrada Familia, para que visualicemos, quienes han sabido amar a Dios: San José y la Virgen han amado a Dios en Jesús, que es el Hijo de Dios. Y sigan su ejemplo.

Segundo: escuchando su voz, ¿han escuchado la voz de Dios? Ciertamente, cuando leyeron la primera lectura dijeron: Palabra de Dios y respondieron: Te alabamos Señor. Cuando leyeron el Evangelio dijeron: Palabra del Señor y respondieron: Gloria a ti Señor Jesús.

Sí podemos escuchar la voz de Dios, ya que está escrita en la Biblia. La Biblia es Palabra de Dios. Cuando a ustedes les dejan de tarea hacer planas, escriben lo que piensan, así lo dejan por escrito. También Dios dejó por escrito su Palabra, y con ella se puede dialogar con Él.

Podemos escuchar la voz de Dios, ¿qué estamos haciendo en este momento? Escuchando la voz de Dios, porque mediante las lecturas, escuchemos su Palabra.

Tercero: adhiriéndote a Él. Adherirse es una palabrita que significa, pegarse a alguien, seguir a alguien, estar con alguien. Cuando ustedes ponen un poco de pegamento en su cuaderno y pegan una figura, están adhiriendo la figura a su cuaderno.

Así nos dice Dios, cada uno tenemos que apegarnos, adherirnos, seguir a Jesús. Pues en eso está tu vida y en que habites largos años en la tierra que el Señor prometió dar a tus padres. En eso radica una larga vida feliz, amando a Dios, escuchando su voz y adhiriéndose a Él.

El Evangelio presenta un elemento muy importante, el mismo Jesús habla y dice: si alguno quiere ser mi discípulo, es decir adherirse a mí. Que no se busque así mismo, que tome su cruz de cada día y que me siga. Pues el que quiera conservar para sí mismo su vida, la perderá, pero el que la pierda por mi causa ese la encontrará.

Aquí encontramos una clave fundamental de cómo seguir a Jesús. No haciendo mis caprichos, no dando simplemente satisfacción a mis gustos, sino descubriendo qué es lo que Dios quiere de mí.

Esto es la cruz, renunciar a algo para hacer lo que Dios quiere que yo haga. Esto es clave, porque dice Jesús, así no perderás la vida, sino que la ganarás, vivirás y vivirás para siempre. Está es la clave que Jesús nos da. Tenemos en estas dos lecturas, estos elementos.

Ahora falta el diálogo, tiene que ser recíproco. Hemos escuchado a Dios en su Palabra, ya hemos retomado las ideas, ahora ustedes tiene que decirle a Dios, si aceptan amarlo, escucharlo y servirlo. Cada uno piense y vea si está dispuesto amar a Dios, escucharlo y servirlo.

Si su respuesta es positiva, si quieres ser un discípulo del Señor, entonces cuando levante el pan y el vino en el altar díganle a Cristo: ¡Te quiero seguir, quiero ser tu discípulo, quiero entregarte mi vida al servicio del Evangelio, para que te conozcan los demás!

¿Quieren ser discípulos de Cristo? Pues tienen que ser buenos alumnos de Cristo, no le agradan aquello que sacan seis, quiere discípulos de seis para arriba. ¡Tienen que ser buenos discípulos de Cristo!

Sin embargo, como es grande nuestra debilidad y enorme nuestra fragilidad, necesitamos del Pan de la Eucaristía. Quienes ya hicieron la primera comunión, en el momento de comulgar, díganle a Jesús: ¡Ayúdame, para que ese sí que te dije, lo pueda cumplir, y sea un buen discípulo!

Y los que todavía no han hecho su primera comunión, de todas formas, exprésenlo en su oración. Cuando los demás comulguen ustedes digan al Señor Jesús, el deseo que tienen de formarse y algún día poder comulgar. Y además, pidan que los ayude en su debilidad y fragilidad; ya que necesitan la fuerza de Dios, la fuerza del Espíritu Santo.

En esto consiste el diálogo con Dios. En escuchar a Dios y responderle. Ustedes ya le han respondido hoy con ese compromiso de querer ser sus discípulos. Que así sea.

 

+Carlos Cardenal Aguiar Retes
Arzobispo de Tlalnepantla