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Homilías

HOMILÍA DOMINGO DE RAMOS DE LA PASIÓN DEL SEÑOR

abril 09, 2017

Homilía Domingo de Ramos de la Pasión del Señor

09-Abril-2017

 

Ustedes se van a escandalizar de mí esta noche

 

Así les dice Jesús a sus discípulos, camino al huerto de Getsemaní cuando han alabado a Dios, cuando han terminado la última Cena, encuentro íntimo de la comunidad de discípulos con su Maestro. Jesús les advierte: Todos ustedes se van a escandalizar de mí esta noche.

 

¿De qué escándalo habla Jesús? ¿Cuál es la razón por la cual les advierte? Para que estén alerta y puedan entender lo que va a suceder. El escándalo al que se refiere Jesús, es que Él no había cometido ninguna falta, ningún pecado, ninguna  injusticia, y va a ser aprehendido, arrestado, juzgado y sentenciado a muerte; y de parte de Dios, su Padre, no habrá ninguna intervención para liberarlo.

 

Si los discípulos habían conocido hombres buenos, en Jesús habían descubierto el hombre perfecto, el hombre grato a Dios, el hombre justo. Por eso, el escándalo es, ¿por qué Dios no interviene en favor de quien ha hecho tanto bien, de quien ha predicado fielmente la enseñanza divina, de quien se ha comportado de la manera más generosa, compartiendo su vida, su tiempo, compartiendo su experiencia de Dios? ¿Por qué Dios lo deja sufrir? ¿Por qué Dios se queda en silencio, como lo hemos escuchado en el relato de la pasión? ¿Por qué Dios no interviene?

 

Esta experiencia a la que se refiere Jesús, de la que él será objeto de escándalo, porque los discípulos dirán: ¿Por qué Dios mío, por qué no vienes cuando más te necesitamos? Es una enseñanza fundamental.

 

Cada uno de ustedes seguramente lo ha vivido o lo va a vivir en algún momento. Cuando se está más cerca de Dios, cuando se siente más la experiencia de fidelidad a Dios, y acontece una desgracia, alguna enfermedad o grave dificultad, algún drama trágico en la familia, surge siempre la pregunta, ¿por qué Dios mío?

 

También como vimos en estos días pasados el horror de la guerra con armas químicas, que atacaron incluso a bebés de meses, dejándolos heridos con esos químicos, ¿qué culpa tenían estos bebés, de recibir semejante ataque?

 

Así en la historia de la humanidad, se pueden ver tantas injusticias que se han cometido a lo largo de la historia. El escándalo al que se refiere Jesús es pues, ¿por qué Dios no interviene poniendo orden, por qué Dios no interviene poniendo al hombre en el camino correcto, por qué se queda Dios en silencio, por qué Dios se calla?

 

Ésta es la advertencia que Jesús hace a sus discípulos: se van a escandalizar de mí esta noche, porque verán cosas atroces, en alguien que era totalmente inocente. Esta enseñanza es fundamental.

 

La razón por la que Dios no interviene es porque echaría a perder su proyecto de la creación del hombre, de la humanidad. Dios no ha querido someter forzadamente al hombre por el camino del  bien, porque no le interesa simplemente que la conducta del ser humano sea buena. A Dios no le interesa simplemente que el hombre cumpla con lo marcado por la ley. Si así fuera como dice Jesús mandaría legiones de ángeles, para que cada uno acompañara a cada persona, y cuando ésta cometiera algún error, una maldad, el ángel lo castigara. Entonces por temor se contuviera el mal. Pero no conoceríamos el amor, y no podríamos compartir la vida con Dios; ya que Él es amor.

 

Dios nos ha creado para que aprendamos a vivir como Jesús. Solamente en la libertad el hombre puede descubrir y experimentar el amor: esa es su vocación. Por esa razón, Dios creó al hombre a su imagen y semejanza.

 

Nosotros tenemos que aprender que no es la conducta  simplemente lo que importa, sino el corazón, el interior. Dios llama a la felicidad, y ésta consiste en que cada uno de nosotros tomamos en las manos la libertad  que Dios da, para caminar en la experiencia del amor, de la generosidad, de la entrega, del servicio al otro, de cumplir la justicia, no obligados por la ley, sino por el interés de que el otro viva en reconciliación, en justicia y en paz. En esto consiste el Reino de Dios. Éste es el proyecto de Dios.

 

Por eso, Dios se queda callado ante tantas injusticias, se queda sin intervenir en favor de un justo como Jesús, para enseñar la importancia de la libertad, porque solamente en y desde la libertad es posible el camino del amor.

 

En estos días de la Semana Santa, les aconsejo leer y meditar este relato del texto de la pasión. Una y otra vez hay que entender porque Jesús entrega su vida generosamente, se entrega y acepta la cruz siendo injusta.

 

Asumiendo nuestra propia cruz como camino de vida, se entenderá que Dios, a pesar de los pesares, está con su pueblo, caminará con nosotros, y nos fortalecerá ante cualquier situación adversa, y nos volverá a la vida una y otra vez, nos redimirá hasta encontrarse con cada uno de nosotros al final de los tiempos.

 

Dios interviene, dando vida, fortaleza, sabiduría, consuelo, acompañando al hombre con su Espíritu. Pidámosle al Señor Jesús, que estos días santos, nos adentremos en el misterio  del Reino de Dios, y que cantemos como en el inicio de esta Celebración, con mucha alegría: ¡Qué viva Cristo Rey! Que así sea.

 

 

 

 

+Carlos Cardenal Aguiar Retes

Arzobispo de Tlalnepantla