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Homilías

HOMILÍA DOMINGO V DE PASCUA

mayo 14, 2017

Homilía Domingo V  de Pascua

14-Mayo-2017

 

 

Ustedes también son piedras vivas, que van entrando en la edificación del templo espiritual

 

Este domingo la liturgia, en la primera lectura de los hechos de los Apóstoles narra que desde el inicio de la Iglesia las comunidades cristianas van experimentando que los desborda la tarea, la misión, el cumplimiento de lo que Jesús les pidió. Por eso, ante la queja que reciben, de ciertos sectores de las comunidades cristianas, de ser desatendidos, toman la decisión de llamar a otros miembros para ayudarse y cubrir la atención.

 

Este primer punto es sumamente actual en nuestro tiempo, y en la Iglesia de Tlalnepantla, por eso estamos desarrollando año tras años el proceso de la Gran Misión.

 

Yo como Obispo de Tlalnepantla cuento con dos Obispos Auxiliares, y doscientos sesenta y seis presbíteros, pero no alcanza para las tareas que debemos realizar. Sólo atendemos el diez por ciento de los católicos que hay en la Arquidiócesis, el noventa por ciento no son atendidos. Algunos porque no vienen, otros porque están heridos, distanciados, y otros porque simplemente hay en ellos esa falta de conocimiento de Cristo que los ha hecho indiferentes.  

 

La Gran Misión Católica por tercera vez se realizará en el Domingo de Ascensión, para continuar el domingo de Pentecostés, y después el resto del año. Primero tocando puertas para ir a los hogares e invitarlos al retiro Kerigmático, para que se encuentren con Cristo y lo conozcan, que aprecien lo que ofrece Jesucristo, y después formar parte de las pequeñas comunidades parroquiales.

 

En estas pequeñas comunidades conocerán el método de la Lectio Divina, que es leer la Palabra de Dios a la luz de la vida y compartirla con los demás en la pequeña comunidad. Igual que lo hacía la Iglesia naciente, la cual se extendió y creció por todo el mundo.

 

Así se podrá atender a todos estos grandes sectores, que son católicos, pero que no conocen bien a Cristo y no se identifican plenamente como católicos. ¿Qué se busca? Se busca extender la corresponsabilidad, con los que si vienen, los que domingo a domingo escuchan la Palabra de Dios. Los que han tenido la experiencia de ser discípulos de Cristo y lo han seguido gran parte de su vida, o que se han iniciando en el conocimiento de Jesús y de la Iglesia, desde temprana edad, desde niños, o jóvenes.

 

Hoy estamos alegres por ustedes los profesores del CEDIFIT, porque así como en las pequeñas comunidades estás surgiendo coordinadores. Actualmente contamos con más de mil quinientos coordinadores de pequeñas comunidades. Ustedes, se encuentran en el campo tan importante de la formación, para darle acompañamiento, a quien descubre y quiere conocer más a Cristo. Ustedes así ayudan a su Obispo en la Diócesis, en los centros que llamamos CEDIFIT, para la continuación de una formación más  profunda, más amplia que pueda consolidar la fe, especialmente a los agentes de pastoral.

 

La segunda lectura de la Carta del Apóstol Pedro, recuerda que eso es precisamente la Iglesia, cada uno de nosotros somos piedras vivas, que acercándonos a Cristo nos convertimos en piedras vivas que formamos el edificio del templo Espiritual, que es el Cuerpo de Cristo. La Iglesia no son los muros de esta hermosa Catedral, los templos edificados con materiales: ladrillo, piedras, cemento, sirven, y son  indispensables para ejercer la liturgia. Pero la Iglesia somos todos los bautizados.

 

Por ello, pasaremos de las tinieblas a la luz, así termina el texto de la segunda lectura, cada uno está llamado a participar de la Santidad de Dios y dar testimonio de ella en el mundo de hoy.

 

Termino esta reflexión aludiendo al Evangelio, ¿Qué es lo que se tiene que testimoniar? Lo mismo que hizo Jesús, mostrar el rostro misericordioso del Padre. Por eso dice Jesús: Felipe quien me ve a mí, ve al Padre, a través de mí se conoce quien es mi Padre. A través de los católicos debiéramos mostrar al mundo, quien es nuestro Padre Dios, y dar a conocer el amor y la  misericordia de Dios.

 

Que hermoso va a ser, porque hay que soñar, cuando comencemos a crecer y en lugar del diez por ciento, se llegara a tener el cincuenta por ciento de los católicos, conociendo a Cristo y manifestando el rostro misericordioso del Padre, ¿qué pasaría?

 

En su lugar de trabajo, en las instituciones, en los comercios, en los distintos servicios, en lugar de encontrar caras enojadas, agrias, que solamente piden requisitos y les cuesta trabajo servir, encontraríamos el rostro misericordioso del Padre.

 

Esto es posible hacerlo si se hace la misión, y es posible porque es lo que Dios quiere, a eso mandó Dios Padre a su Hijo; para eso nos ha llamado, ésta es la razón de ser católicos.

 

Venimos los domingos a  alimentar nuestro espíritu, a redescubrir la razón de nuestro ser discípulos de la comunidad de Cristo para transformar el mundo, y darle a conocer lo que Dios quiere de la humanidad.

 

Con gozo demos gracias de esos pequeños pero importantes pasos que se están dando en la Arquidiócesis, renovándonos como lo dice el Papa Francisco, de una Iglesia que solamente espera que los fieles vengan a los templos, a una Iglesia que sale a las calles, a los hogares, a tocar puertas, una Iglesia en salida que va formando sus células básicas para que este cuerpo de Cristo sea testimonio del amor misericordioso en el mundo de hoy. Que así sea.

 

 

 

+Carlos Cardenal Aguiar Retes

Arzobispo de Tlalnepantla