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Homilías

HOMILÍA EN EL DOMINGO XXIX DEL TIEMPO ORDINARIO DOMUND

octubre 18, 2020

¡Qué hermoso es ver correr sobre los montes al mensajero que trae buenas noticias!

Muy queridos hermanos y hermanas en Cristo Jesús, los que están hoy aquí en la Catedral de Corpus Christi y, también de muchos lugares, que siguen esta celebración eucarística de varios estados de México y fuera del país.

Hoy celebramos el día de las misiones, el Domingo Mundial de las Misiones, para que tomemos conciencia de que todos estamos llamados a evangelizar, por eso empecé diciendo “el mensajero que lleva buenas noticias”, son las noticias del proyecto de Dios, del Evangelio, y ciertamente la conciencia es que todos, absolutamente todos los bautizados, estamos llamados a llevar las buenas noticias de Salvación.

Tal vez antes, o en muchos lugares todavía se piensa que los sacerdotes, religiosas, catequistas, obispos, iniciando por el papa, son los que tienen que llevar el Evangelio, pero no, somos todos. Los tres evangelistas, que llamamos los sinópticos, tanto Mateo como Marcos y Lucas, terminan su Evangelio diciendo “vayan por todo el mundo y anuncien el Evangelio”; seguramente nosotros sabemos cuál es la tarea, la misión de la Iglesia, evangelizar.

Hoy también pedimos de una manera muy especial por las misiones ‘ad gentes’, por los misioneros y misioneras que salen a países lejanos, como Asia o África, a llevar la Palabra de Dios, por eso el Papa Francisco nos dice que debemos orar por todos los misioneros y misioneras que a veces andan en tantos peligros y, a veces, con circunstancias adversas, pero que siempre van con la Biblia, siempre van con el Evangelio, porque quieren que se conozca al Señor. Hoy es día especial para orar y, también, para colaborar económicamente para que pues llegue el material, los libros de catequesis, las biblias, a los lugares apartados. 

Por otro lado, hoy el Evangelio nos habla de cómo se le acercaron algunos enviados por los fariseos,  si se fijaron ustedes, le dan mucha alabanza Jesús “maestro, tú que eres sincero, tú que eres bueno, tú que lo sabes todo” de una manera lisonjera, de una manera, pues no auténtica, “te queremos hacer una pregunta ¿qué opinas tú del tributo que se le da al César?¿está permitido o no? ¿es lícito o no es lícito?”, era una pregunta, como decimos nosotros, capciosa; le querían poner una trampa, cualquier respuesta que diera Jesús iba a caer en la trampa, porque si decía que sí está permitido dar esos impuestos, esos tributos, al César, pues mucha gente de los judíos no estaban de acuerdo porque estaban sometidos por el imperio romano; y si decía que no, iban a decir que estaba sublevando se contra Roma. Antes de contestar les dice esa palabra fuerte “hipócritas, a ver quién trae una moneda" y alguien sacó un denario, una monedita que traía la imagen del César y, por otro lado, traía una inscripción que decía pontífice máximo, entonces les dice “¿qué ven en la moneda?”, “vemos al emperador”, “pues den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, la segunda respuesta o la segunda parte es la Revolucionaria: “denle a Dios lo que es de Dios”, en otras palabras no comparen, Dios es el dueño de la vida, es el dueño de la historia, un emperador, un político, pasará y vendrá otro y otro y otro, sin embargo Dios siempre será Dios.

Hay muchas interpretaciones de este pasaje que se hizo muy famoso “Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, una interpretación que nos ayuda a nosotros es para saber que los gobernantes tienen el encargo de velar por la sociedad y tiene que haber respeto, pero también debe haber una crítica constructiva porque lo que interesa es que nuestra sociedad esté mejor, que vivamos en fraternidad; muchas veces cuando habla la jerarquía, los obispos, el papa, los sacerdotes, una interpretación errónea es: “que no hablen, ellos nada más deben hablar en el templo, en la sacristía”, pero tenemos que hablar de la vida, de los valores, del Evangelio, entonces ¿dónde quedaría “vayan por todo el mundo y anuncien el Evangelio”?. 

El laico debe llevar el Evangelio a la sociedad para transformarla, al mundo político, económico  y social, el Evangelio debe ser semillas de vida. San Juan Bosco decía una frase muy bonita referente a la educación en familia y en las escuelas "hay que formar buenos ciudadanos y buenos cristianos”, por eso fíjese que hoy debemos nosotros tener en el centro a Jesucristo, a nuestro Dios, Él es el camino, la verdad y la vida, pero también nosotros, con la luz del Evangelio, debemos colaborar para tener un mundo mejor, a veces se nos hace como imposible por todo lo que vemos, pero podemos ir sembrando, desde la familia, desde la colonia donde vivimos, lo que nos dice la Palabra de Dios.

Hoy le damos gracias porque a todos nos invita “vayan por todo el mundo y anuncien el Evangelio”. Seguimos, nosotros, pidiendo por la terminación de esta pandemia que se ha prolongado tanto, necesitamos seguir cuidándonos y cuidando a los demás, seguimos pidiendo por la vacuna, para que se tenga, también, a través de los medios de comunicación, podemos seguir evangelizando. 

Ayer que fui a confirmar a varias parroquias les decía que los jóvenes, los adolescentes, los niños, de una manera especial, a través de las redes sociales, pueden llevar la Palabra de Dios, las redes sociales están inundadas de pornografía, de cosas negativas, de cosas que no hacen bien al corazón y nosotros podemos llevar una Palabra de Vida, una Palabra del Evangelio, un mensaje que ayude a vivir. 

Que el Espíritu Santo nos acompañe para hacer los misioneros y misioneras que necesita nuestra Iglesia. Así sea.