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Homilías

HOMILÍA EN LA FIESTA PATRONAL ARQUIDIOCESANA

septiembre 01, 2019

"Lo que le interesa a la Virgen es que sigamos los caminos del Señor"

 

Saludo con mucho afecto a los peregrinos de la Iglesia de Tlalnepantla y también de otros lugares, que vienen a visitar a esta casa a nuestra Madre Santísima y a llevarse su bendición. Quiero saludar a los seminaristas, a las hermanas religiosas, a mis hermanos sacerdotes, a los diáconos y también de una manera especial al rector de la Basílica, al padre Francisco Cano, siempre solicito para que esta fiesta, que ha tenido 9 días o novenario, dé muchos frutos. También hoy saludo aquí a mi hermano Obispo que hace poco salió de estas tierras, a Carlos Samaniego; al Obispo Auxiliar, Mons. Efra; y hoy quiero hacer una mención muy especial de Mons. Panchito, porque él acaba de cumplir 50 años de sacerdote el pasado 15 de agosto y también ha querido venir hoy como peregrino a darle gracias a la Virgen de los Remedios y también a estas tierras tan queridas por él. Así es que hoy nos sentimos muy felices.
 
He visto en los rostros de ustedes cómo han venido a visitar a Nuestra Madre y hoy quiero invitarlos para que le demos gracias a Dios porque nos ha concedido a nuestra Madre Santísima en estas tierras, ya hace 500 años. Estamos precisamente en el Año Jubilar y por eso es un año también de especiales gracias para la Arquidiócesis y para todos nosotros. Podemos pensar cómo durante estos 500 años ha existido su presencia y cómo ella ha ido peregrina también, precisamente ella quiere hacer remedio; cómo nuestros antepasados le pedían que remediara las necesidades de los pueblos cuando había una sequía, cuando había una peste, cuando había problemas especiales; y creo yo al interpretar su presencia que ustedes también han venido aquí con sus problemas, alegrías, esperanzas, y que quieren poner la vida de nuestro pueblo, de nuestras familias, en manos de la Virgen de los Remedios, ¿no es cierto? Por eso venimos aquí con mucha fe para decirle que la queremos y que también queremos poner esas realidades que estamos viviendo, muchas veces dolorosas como la violencia, como la inseguridad en estas tierras, pero ella nos cuida, la Madre que ama a sus hijos, y ella nos sigue invitando para que sigamos los caminos de Jesús.
 
Apenas realicé aquí la Toma de posesión el 18 de marzo pasado, y he ido conociendo la realidad de nuestras tierras y he venido yo para seguir esos procesos de renovación Pastoral, de invitar a los niños, a los adolescentes, a los jóvenes, a los adultos y a todos a que nos comprometamos muy bonito. Nuestra Madre Santísima nos invita a repetir estas palabras con Ella para que se vayan haciendo realidad, que Cristo vive en medio de nosotros, de nuestros corazones y de nuestras familias. Eso es lo que la Virgen María nos invita, por eso hoy estamos aquí para dar gracias pero también para pedirle por las necesidades que traemos en nuestro corazón y lo que le interesa más a la Virgen es que sigamos los caminos del Señor, y el Señor quiere que vayamos a su Reino, el Reino de Dios.
 
Por eso hoy, a la escucha del Evangelio, proclamado en todo el mundo católico,  escuchamos cómo Jesús nos invita a través de dos pequeñas parábolas, dos actitudes que debemos tener los cristianos, una actitud la humildad y otra actitud es siempre amar a los más necesitados. Le invitaron a una comida, escuchamos, un jefe de los escribas, y entonces lo estaban observando a Él, pero Él también estaba observando lo que sucedía. Precisamente Jesús nos dice, nos pone el ejemplo un banquete, cómo fueron llegando a ese banquete los invitados y buscaban los primeros sitios, los lugares más importantes y entonces Jesús les dice que nosotros no debemos buscar los primeros lugares sino debemos ser humildes y sencillos de corazón.
 
Humildad viene de la palabra en latín “humilis” y también a la vez de otra que significa “tierra”; el humilde es el que está a ras de tierra, porque tomamos la distancia con el cielo, donde está Dios, y se siente pequeño ante las maravillas del Señor. Santa Teresa de Ávila decía que una persona humilde es una persona que siempre busca la verdad, ese es el humilde, y nosotros estamos llamados a ser humildes siempre.
 
Hacer las cosas por amor y hacer las cosas sin buscar recompensas. Estas dos actitudes del amor desinteresado plenamente la Virgen hermosa pone su corazón en las manos del Señor: hágase en mí según tu palabra. Pero nosotros vemos que también la Virgen de Los Remedios, la Virgen María, siempre estuvo atenta a las necesidades de los discípulos, de aquellos que lo necesitaban más. Si nosotros de esta fiesta nos vamos reconfortados porque escuchamos la voz de María y la guardamos en nuestro corazón, y buscamos ser humildes y también amar desinteresadamente a los demás, será algo muy grande en nuestra vida.
 
Por eso yo deseo que esta Fiesta Patronal, que es la primera que vivo, con mucho gusto, dé frutos, frutos para toda nuestra Arquidiócesis, frutos del Evangelio, porque cuando hay una fiesta hay mucha alegría. Hay mucho esfuerzo también en los que organizan la fiesta, pero si nos trae más unidad, más fraternidad, ganas de seguir a Jesucristo e imitar a la Virgen María, será una fiesta que valga la pena. Hoy sintamos la bendición de nuestra Madre Santísima y transmitan este mensaje a los demás. Así sea.

 

 

+ José Antonio Fernández Hurtado

Arzobispo de Tlalnepantla