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Homilías

HOMILÍA EN LA PARROQUIA REDEMPTORIS MATER. PRESENTACIÓN DE LA COMUNIDAD DE SEMINARISTAS.

julio 04, 2017

Homilía en la Parroquia “Redemptoris Mater”. Presentación de la Comunidad de Seminaristas.

“Ponte a salvo, no mires hacia atrás, no te detengas en el valle” (Cfr. Gn 19, 17)

 

Estas son las palabras que escuchamos en la primera lectura del ángel que acompañó a Lot para rescatarlo de la catástrofe de la destrucción de Sodoma y Gomorra; ya que Dios consideró a Lot, sobrino de Abraham, como un hombre justo.

Cuando nosotros vivimos una adversidad, cuando nos encontramos en situaciones complejas, que no está en nuestras manos la solución, nos desesperamos, no encontramos salida, a veces lloramos, otras veces nos angustiamos y en otras surge ese “hilito de fe” que nos permite dirigirnos a Dios para hablarle desde nuestro corazón y decirle lo que nos preocupa y lo que nos acontece.

Cuando estamos en tiempos de adversidad, en situaciones difíciles, es cuando es necesario una toma de decisión, al mismo tiempo serena, confiada y con esperanza. Ante situaciones difíciles, decisiones firmes. Esto es lo que vemos en la primera lectura del libro del Génesis. Lot no quería salir de la ciudad, dice el texto, que tuvieron que ir a presionar a Lot, y casi a sacarlo a la fuerza de la ciudad de Sodoma para poderlo rescatar.

Primera consideración: nos cuesta trabajo la decisión, quisiéramos que el problema se resolviera solo. Cierto nos cuesta  trabajo la decisión, pero hay que tomarla. Dice el texto: “como Lot no se decidía los tomaron de la mano a él, a su mujer y a sus dos hijas y los sacaron de su casa y los condujeron fuera de la ciudad.” (Cfr. Gn 19, 16).

Segunda consideración. Se necesita esa ayuda fraterna que le diga: ¡sal de tu tierra, decídete, camina!  Y estas son las indicaciones que le da el mensajero de Dios a Lot: “No mires hacia atrás” (Cfr. Gn 19, 17). A veces uno no toma la decisión porque quiere conservar todo lo que ha adquirido y sabe que con la decisión puede perder parte de lo que ha adquirido. Eso le pasó a Lot, y entonces claramente le indica el ángel: “no mires hacia atrás”.  Que no te seduzca el pasado. No te aferres a conservar todo a toda costa, porque a lo mejor pierdes todo y sin ganar nada.

El tiempo de adversidades difíciles es el tiempo de decisiones firmes. Y Lot, dejándose llevar por estas indicaciones del mensajero de Dios, dice el texto, salió de allí. Su pasado queda enterrado, Sodoma y Gomorra son destruidas, la gran catástrofe acontece; pero Lot y su familia salen a tiempo de la ciudad, y salvan la vida.

El Evangelio ofrece una tercera consideración que complementa esta reflexión de la Palabra de Dios. Cuando dice el texto: de pronto se levantó en el mar una tempestad tan fuerte que las olas cubrían la barca, pero Jesús estaba dormido. Y ante esa situación continúa el texto, los discípulos lo despertaron diciéndole: ¡Señor, sálvanos, que perecemos! (Cfr. Mt 8,25). Éste es también nuestro grito, es un grito de fe y de esperanza que sale del corazón con una gran sinceridad hacia Dios. ¡Sálvanos que perecemos! Y quizá en nuestra mente muchas veces imaginamos que la salida no nos va a resolver del todo el problema, sino parcialmente; Pero nos va a sorprender, como les sorprende en el texto del Evangelio a los discípulos, que la tormenta se apacigua y la situación queda plenamente superada.

Dios nos sorprende cuando nosotros nos tomamos de su mano. Estos textos que hoy corresponden a la liturgia del día, me ayudan a motivarlos, a entusiasmarlos, con esta decisión firme que he tomado como Arzobispo de esta Iglesia Particular, de renovar la estructura de la última etapa de la formación sacerdotal para que nuestros futuros pastores, en medio de la tempestad que vivimos, en medio de las catástrofes que suceden día a día en nuestra sociedad, puedan ellos ser los pastores que necesitamos como Iglesia.

Como se los dije antes de la Eucaristía, necesitamos agarrarnos de la mano de Dios, necesitamos poner en Cristo nuestros proyectos. Vamos así a pedírselo ahora en esta Eucaristía, los invito a todos nos sumemos a esta intención por nuestro Seminario con grande fe y esperanza. Que así sea.

 

+ Carlos Cardenal Aguiar Retes

Arzobispo de Tlalnepantla