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Homilías

HOMILÍA MISA CRISMAL

abril 11, 2017

Homilía Misa Crismal

11-Abril-2017

 

El Señor me ha ungido, para llevar a los pobres la Buena Nueva

 

Jesús asumió esta misión del Padre con ayuda del Espíritu Santo. La realizó y la llevó a cabo en su persona, como lo dice el texto que acabamos de escuchar: Hoy se ha cumplido esta Escritura.

 

La pregunta que debemos hacernos es: ¿Nosotros la comunidad de discípulos de Jesús, que también hemos recibido el Espíritu Santo, estamos cumpliendo esta misión que dejó Jesús en nuestras manos, que nos entregó, y para eso formó esta comunidad de discípulos? ¿Estamos cumpliéndola en este tiempo, en estos contextos socioculturales que nos toca vivir?

 

Quizá la pregunta más a fondo es cómo realizar juntos la misión. Estoy convencido de que algo estamos haciendo. Así los veo yo a ustedes mis sacerdotes, también a los religiosos, religiosas, agentes de pastoral y fieles en general. Ciertamente no estamos quietos, estamos activos.

 

¿De qué manera podemos lograr que nuestra presencia sea como lo dice el texto del Apocalipsis? Jesucristo, el testigo fiel. ¿De qué manera podemos ser testigos fieles, testigos de que Cristo, nos acompaña, nos fortalece, para hacer presente a Dios en el mundo? ¿De qué manera necesitamos realizar nuestra misión? Porque no es solo una respuesta individual. La respuesta parte de cada persona, sin embargo se trata de una respuesta eclesial, como Iglesia de Tlalnepantla.

 

¿Qué necesitamos cuidar, para que el Espíritu de Dios emerja y pueda ser levadura en el corazón de nuestras familias, de nuestros hermanos, de nuestra gente, y en todos los ámbitos sociales de forma que transforme nuestro estilo de vida conforme a los valores del Reino de Dios? Para que nuestra misión pueda ser anuncio a los pobres, liberación a los cautivos, curación a los que no ven, libertad a los oprimidos.

 

Brevemente voy a retomar lo que los últimos Papas han señalado para que la Iglesia en nuestro tiempo, la Iglesia del siglo veintiuno cumpla su misión.

 

En 1983 en Haití el Papa San Juan Pablo II afirmó: La conmemoración del medio milenio de evangelización tendrá su significación plena si es un compromiso vuestro como Obispos, junto con vuestro presbiterio y fieles; compromiso, no de re- evangelización, pero sí de una evangelización nueva. Nueva en su ardor, en sus métodos, en su expresión.

Después el mismo Papa, en Novo Millennio Ineunte señaló la espiritualidad de la comunión como clave indispensable para suscitar la pasión de la Nueva Evangelización, afirmando en el número 43:

Hacer de la Iglesia la casa y la escuela de la comunión: éste es el gran desafío que tenemos ante nosotros en el milenio que comienza, si queremos ser fieles al designio de Dios y responder también a las profundas esperanzas del mundo. ¿Qué significa todo esto en concreto? También aquí la reflexión podría hacerse enseguida operativa, pero sería equivocado dejarse llevar por este primer impulso. Antes de programar iniciativas concretas, hace falta promover una espiritualidad de la comunión.

Esto es lo que dijo el Papa, San Juan Pablo II, para encender el ardor, la pasión por el Reino de Dios.

El Papa Benedicto XVI en Spes Salvi indicó una característica fundamental, la Esperanza. Ella garantizará ese ardor indispensable de una comunidad evangelizada y evangelizadora, afirmando:

El mensaje cristiano no era sólo «informativo», sino «performativo». Eso significa que el Evangelio no es solamente una comunicación de cosas que se pueden saber, sino una comunicación que comporta hechos y cambia la vida. La puerta oscura del tiempo, del futuro, ha sido abierta de par en par. Quien tiene esperanza vive de otra manera; se le ha dado una vida nueva.

Así, el Papa San Juan Pablo II y el Papa Benedicto XVI han señalado cómo encender la pasión, el nuevo ardor evangelizador.

Por su parte el Papa Francisco ha señalado el método, al afirmar que: la Sinodalidad como dimensión constitutiva de la Iglesia, nos ofrece el marco interpretativo más adecuado para comprender el mismo ministerio jerárquico.

Y también el Papa Francisco ha delineado en Evangelii Gaudium varias características como expresiones de la Nueva Evangelización: La actividad misionera «representa aún hoy día el mayor desafío para la Iglesia» y «la causa misionera debe ser la primera». ¿Qué sucedería si nos tomáramos realmente en serio esas palabras? Simplemente reconoceríamos que la salida misionera es el paradigma de toda obra de la Iglesia.

Tendremos pues un nuevo ardor con la espiritualidad de la comunión, y siendo generadores de la esperanza, a través de los hechos y de la propia vida. Nuevo método con la Sinodalidad. Nuevas expresiones con una Iglesia en salida que manifieste la misericordia de Dios Padre.

Ahora que ustedes los sacerdotes van a renovar las promesas, les pido que consideren estas indicaciones de los Papas, de estos últimos años, que han mirado el futuro, y que piensan en la Iglesia que se necesita en este siglo XXI; y al pronunciar sus respuestas, sea con una decisión firme y convencida, de colaborar en la respuesta Eclesial, como Iglesia de Tlalnepantla.

Dejemos de lado tantos proyectos personales e ideas propias sobre el modo en que desearíamos fueran las cosas. Los invito a caminar sinodalmente, escuchándonos, discerniendo y ejecutando juntos. Que así sea.

 

 

+Carlos Cardenal Aguiar Retes

Arzobispo de Tlalnepantla