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Proceso Diocesano

Etapa Comunidades

Cristo vive, en medio de nosotros

  1. ¿Qué es la etapa de comunidades?

    Es una etapa de crecimiento personal y comunitario, en el que se aprende a hacer vida la Palabra de Dios, mediante la lectura orante del texto del evangelio. Las comunidades se establecen después de haber vivido la experiencia de encuentro con Jesús, en el retiro del Agua al Espíritu, de la etapa kerigmática mencionada en el apartado anterior.

    En estas comunidades, se comparte por pequeños grupos de personas, que por su cercanía geográfica, afinidad de horarios, deseo de conocer la Palabra de Dios, se reúnen en casas, para compartir la vida a la luz de la fe en el encuentro con el Jesús de los Evangelios. Ellos en un ambiente de fraternidad y de oración comparten con sencillez y profundidad el estudio del Evangelio en su ambiente cotidiano de vida para comprometerse con la realidad social que viven

    Nos encontramos ante el desafío de revitalizar nuestro modo de ser católico y nuestras opciones personales por el Señor, para que la fe cristiana arraigue más profundamente en el corazón de las personas y los pueblos. Esto requiere desde nuestra identidad católica, una evangelización mucho más misionera en diálogo con todos los cristianos y al servicio de todos los hombres. DA 13.

    El Papa Francisco nos invita sencillamente a: VOLVER A JESúS

    "Hay una forma concreta de escuchar lo que el Señor nos quiere decir en su Palabra y de dejarnos transformar por el Espíritu, es lo que llamamos 'Lectio Divina', que consiste, en la lectura de la Palabra de Dios en un momento de oración para permitirle que nos ilumine y nos renueve." (EG 152).

    Ante un cambio socio-cultural sin precedentes, la Iglesia necesita una conversión sin precedentes, un «corazón nuevo» para vivir y comunicar la Buena Noticia de Jesús con más verdad y más fidelidad a su persona, su mensaje y su proyecto del reino de Dios.

  2. ¿Cuál es el objetivo de las comunidades?

    Convertirnos cada vez más en discípulos y misioneros de Jesucristo para testimoniar que el seguimiento de Jesús es una manera auténtica de vivir la existencia, humana, tanto a nivel personal, familiar, como en el compromiso de la restauración del tejido social.

    De la crisis que hoy estamos viviendo pueden nacer parroquias y comunidades tal vez más pequeñas y humildes, pero también más alegres y evangélicas, mejor arraigadas en Jesús y más fieles a su llamada a construir un mundo más humano.

  3. ¿Cómo puedo participar en ellas?

    Acercándome a mi parroquia y pidiendo informes, sobre dónde se están reuniendo las comunidades. En cada una de ellas hay un lugar para todo católico que quiera dar el paso de inicio, en un proceso de conocimiento de Jesús para ser su discípulo y misionero.

  4. ¿Cuál es la dinámica de las comunidades?

    • La dinámica debe tender a la sencillez de compartir la vida
    • Se hace una mirada a la propia vida de los últimos días, a algunos acontecimientos de la propia comunidad o de la sociedad
    • Ese sumergirse en la vida hace bien, humaniza, nos conduce al encuentro con la persona de Jesús de manera más abierta, más existencial, más profunda

  5. ¿Qué material se utiliza en las comunidades?

    Las fichas son la guía para cada una de las sesiones, comenzando la lectura del Evangelio de Marcos, en este primer año, después continuaremos con los Evangelios siguientes.

  6. La Lectio Divina (Lectura orante de la Palabra de Dios) como método de oración

    La Lectio Divina no es una moda, sino una oportunidad providencial para discernir lo que Dios nos va pidiendo como discípulos misioneros suyos en el caminar de nuestra vida.

    Lectio Divina significa "lectura divina", es la lectura orante de la Palabra de Dios. Su meta es orar con la Palabra de Dios, es escuchar con los oídos del corazón, para hacer de la Palabra de Dios nuestro camino de vida espiritual, en la vida diaria y en nuestra misión evangelizadora como Iglesia.

    La Lectio Divina siempre es fuente de vida nueva. Nos hace sentir miembros privilegiados del pueblo de Dios, con el destino más bello y la misión más apasionante que podamos haber imaginado.

    De esta nueva vida nace un conocimiento más profundo de la Palabra de Dios, de nosotros mismos y de nuestra vocación como discípulos y misioneros de Jesucristo.