Logo Arquidiocesis

 

 

 

Logo RESAR

     

Noticias

MENSAJE DEL CARDENAL CARLOS AGUIAR RETES EN EL PONTIFICIO COLEGIO MEXICANO

noviembre 19, 2016

Mensaje


En estas breves palabras, que lleno de emoción les dirijo, quiero iniciar con una referencia al momento de mi decisión por el sacerdocio, que ocurrió en mis años de seminarista de la etapa de teología, en el seminario de Montezuma en el año 1971. Ahí los estudios teológicos, que mis maestros centraron en las Constituciones y Decretos del Concilio Vaticano II, me hicieron ver con claridad lo que la Iglesia quería y debía ser para cumplir su misión en fidelidad a Cristo y respondiendo a los desafíos del mundo actual. Eso me convenció que valía la pena ser sacerdote, no obstante la masiva deserción del ministerio, que en esos momentos se estaba viviendo. Esta decisión la vi confirmada por el testimonio de quién era entonces mi Obispo de Tepic y que me confirió los tres grados del Sacramento del Orden, me refiero a Don Adolfo Suárez Rivera, hombre de Dios y hombre de Iglesia, quien formó parte del Colegio Cardenalicio.

Cuando fui llamado al Episcopado, tanto en mi querida Diócesis de Texcoco como en la entrañable Arquidiócesis de Tlalnepantla he compartido mi convicción de trabajar con toda pasión por la aplicación del Concilio Vaticano II.
Hoy al haber sido integrado al Colegio Cardenalicio he renovado mi firme decisión de seguirme entregando por hacer realidad lo que los últimos tres Papas han señalado para vivir el Concilio.

En 1983 en Haití el Papa San Juan Pablo II dirigiéndose al Celam afirmó:

La conmemoración del medio milenio de evangelización tendrá su significación plena si es un compromiso vuestro como obispos, junto con vuestro presbiterio y fieles; compromiso, no de re- evangelización, pero sí de una evangelización nueva. Nueva en su ardor, en sus métodos, en su expresión.

Despues en Novo Millennio Ineunte señaló la espiritualidad de la comunión como clave indispensable para suscitar la pasión de la NE afirmando en el número 43:

Hacer de la Iglesia la casa y la escuela de la comunión: éste es el gran desafío que tenemos ante nosotros en el milenio que comienza, si queremos ser fieles al designio de Dios y responder también a las profundas esperanzas del mundo.

¿Qué significa todo esto en concreto? También aquí la reflexión podría hacerse enseguida operativa, pero sería equivocado dejarse llevar por este primer impulso. Antes de programar iniciativas concretas, hace falta promover una espiritualidad de la comunión

El Papa Benedicto XVI en Spes Salvi afirmó también una característica fundamental de la Esperanza que garantizará ese ardor indispensable de una comunidad evangelizada y evangelizadora afirmando al final del No. 2:

El mensaje cristiano no era sólo « informativo », sino « performativo ». Eso significa que el Evangelio no es solamente una comunicación de cosas que se pueden saber, sino una comunicación que comporta hechos y cambia la vida. La puerta oscura del tiempo, del futuro, ha sido abierta de par en par. Quien tiene esperanza vive de otra manera; se le ha dado una vida nueva.

El Papa Francisco ha señalado la Sinodalidad como el método de la NE en su discurso del 17 de octubre pasado al decir:

La sinodalidad, como dimensión constitutiva de la Iglesia, nos ofrece el marco interpretativo más adecuado para comprender el mismo ministerio jerárquico.

Y también el Papa Francisco ha delineado varias características de las nuevas expresiones de la NE: Una Iglesia en Salida que de testimonio de la misericordia y acompañe de manera privilegiada a los más pobres y excluidos del desarrollo y bienestar de nuestro tiempo. Así afirma en Evangelii Gaudium No. 15 al hablar de la NE:

La actividad misionera «representa aún hoy día el mayor desafío para la Iglesia» y «la causa misionera debe ser la primera». ¿Qué sucedería si tomáramos realmente en serio esas palabras? Simplemente reconoceríamos que la salida misionera es el paradigma de toda obra de la Iglesia.
Por tanto, la NE es nueva en su ardor con la Espiritualidad de la Comunión, es nueva en su método con la Sinodalidad, y es nueva en sus expresiones como Iglesia Misionera, en Salida, que testimonia la Misericordia del Padre.

Aprovecho esta ocasión para expresar mi renovada disposición para continuar dando cauce al Concilio Vaticano II, ahora, al asumir la responsabilidad como miembro del Colegio Cardenalicio, y para servir, de la mejor manera posible, a la Iglesia, cum et sub Petro.

Pidan a Dios, nuestro buen Padre providente, que con la ayuda del Espíritu Santo, y siguiendo a Jesucristo, el Señor de la Historia, así sea.

¡Muchas gracias por acompañarme esta noche!