HOMILÍA EN EL X DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

June 07, 2026


HOMILÍA EN EL X DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 

«Quiero misericordia y no sacrificios», dice el Señor. Quiero amor y no sacrificios.

 

Queridos hermanos y hermanas:

Les saludo a todos con afecto. También en esta Eucaristía viene el Movimiento Familiar Cristiano, representantes, y seguimos pidiendo también en nuestra Arquidiócesis mucho por todas las familias. [00:12]

Hoy estamos aquí en esta celebración con nuestro querido seminario: los alumnos, los formadores, padres de familia, los papás, algunos invitados para participar también en la alegría de estos jóvenes que han terminado su discernimiento vocacional y que los han acompañado dos padres, el padre Francisco Javier y el padre Carlos, y que han decidido ellos continuar este camino de ir viendo lo que el Señor quiere para sus vidas. Y ha sido un paso importante. Y para que toda la comunidad vaya comprendiendo, pues van iniciando este camino en el seminario mayor. Han pasado este año y después ya estarán ellos ahí en el Seminario de Los Remedios viviendo en la etapa que se llama el Discipulado, que es cuando estudian la Filosofía. Después viene un año de... son tres años, después viene un año de confrontación, y después cuatro años de configuración y un año de diaconado. Así es que, ¡ánimo! [00:36]

Una de las cosas que estamos viendo en la actualidad es cómo pasa el tiempo tan rápido, cómo pasamos nosotros tan rápido, y hay que vivir con muchas ganas porque el tiempo vuela. Y realmente pues hoy es un motivo para pedir por nuestro seminario, por los padres que los acompañan y por todos los muchachos. Ha sido pues, realmente, prácticamente todos han perseverado en este año de discernimiento, y eso nos llena también de alegría. Y sobre todo, que sepan que cuentan con nuestra oración. Es algo muy importante que ustedes pongan todo lo que está de su parte para ir descubriendo lo que el Señor quiere. [02:18]

A nivel nacional estamos platicando todos los obispos en todas las diócesis cómo tenemos que ir creando una cultura vocacional, porque el deber de las vocaciones es de todos; es de la comunidad parroquial, no solamente es de algunos padres o del obispo, sino que todos tenemos que ir creando una cultura vocacional. ¿Qué significa? Descubrir que Dios nos llama a todos a colaborar con Él. Por eso la palabra vocación es un llamado: llamado a seguir sus huellas para colaborar en el proyecto del Reino de Dios. Y cada quien va siendo en distintos estados de vida: en el matrimonio, en la soltería, en la vocación consagrada como religiosas o religiosos, o como sacerdotes. Pero todos, desde el bautismo, estamos llamados a colaborar con el Señor. Y algunos pues, que el Señor los llama, nos llama para colaborar con Él de una manera muy cercana. [03:11]

Apenas este domingo que es Tiempo Ordinario... hemos vivido pues algunas fiestas muy bonitas en los últimos tiempos, y una de ellas fue la celebración el 28 de mayo, la fiesta de Jesús, Sumo y Eterno Sacerdote. Donde hoy van ustedes empezando este camino, lo van... tienen un año que lo iniciaron ya formalmente, pero en esa fiesta ordenamos a tres sacerdotes. Aquí están dos, el padre Trini y el padre Óscar, ellos están aquí ya concelebrando en esta Eucaristía. Y fíjense qué hermoso es que todos nos vayamos sintiendo corresponsables, pero les digo: todos tenemos una vocación, todos, todos estamos invitados y cada quien a hacerlo desde el lugar que el Señor nos va llamando. Así es que quisiera yo que pidiéramos mucho por las vocaciones: por las vocaciones sacerdotales, las vocaciones religiosas, las vocaciones laicales. [04:35]

Y hoy este domingo, precisamente como el Señor es el que llama, no por nuestros méritos sino porque Él quiere, vemos cómo en el Evangelio llama a alguien que se llama Mateo. Lo llamó; él era recaudador de impuestos. Ciertamente no era querido por dos razones: primeramente, porque ellos recogían los impuestos que iban para el Imperio Romano; y segundo, porque a veces le aumentaban los impuestos ellos y se enriquecían. Así es que Mateo era uno de ellos, publicano, pero que el Señor pasó por ahí, lo vio a los ojos y lo llamó. Y lo sorprendente es que él se levantó rápido, hicieron una comida de puro gusto, de pura alegría, y los fariseos empezaron a criticar cómo Jesús come con publicanos, con pecadores. Y por eso Jesús dice: «No son los sanos los que necesitan de médico, sino los enfermos. Yo quiero misericordia y no sacrificios». [06:12]

Este mensaje nos ayuda a nosotros a entender cómo lo más importante en nuestra fe pues es la vida, es la misericordia, es el amor, es el ver por el prójimo, y no quedarnos muchas veces como los fariseos con las cuestiones externas, con los ritos vacíos. En nuestro pueblo mexicano y en la cultura latinoamericana tenemos ese gran valor que se llama la religiosidad popular, cómo nuestro pueblo pues a veces participa mucho, en algunas ocasiones en el año, en algunas celebraciones. Pensemos en la Virgen de Guadalupe, pensemos en el Miércoles de Ceniza, pensemos en la fiesta que acaba de pasar de Corpus Christi. Pero hay veces el peligro de quedarse pues solamente en lo externo, y es el llamado que nos hace hoy el Señor: «Quiero misericordia y no sacrificios». No es que estén mal los sacrificios, los esfuerzos, toda esta religiosidad popular, sino que esté vacía y que no lleve a un compromiso con el hermano que está cerca de nosotros. Eso es lo importante, ¿verdad? Purificar la religiosidad popular, que muchas veces lo necesita en nuestro pueblo: un mayor compromiso, un mayor seguimiento de Jesucristo. [07:55]

El Papa... ayer que estuve viendo algunos mensajes a su llegada a España, el Papa sigue hablando de la unidad que necesitamos los cristianos. No necesitamos estar divididos ni polarizados, sino ver lo que necesita el hermano. Necesitamos la unidad en nuestro pueblo, en nuestro México, y sobre todo siguiendo al Maestro, a Jesús. Él llamó a Mateo, y Mateo lo siguió. Y qué sorprendente, porque Mateo es uno de los doce apóstoles, es uno de los cercanos a Jesús, pero él tuvo una conversión muy hermosa, siguió el llamado de Jesús. Pues que también nosotros sigamos este llamado y, sobre todo, a ver el bien de nuestros hermanos, sobre todo los que más lo necesitan. [09:54]

 

+José Antonio Fernández Hurtado
Arzobispo de Tlalnepantla