HOMILÍA EN EL 62° ANIVERSARIO DE LA DEDICACIÓN DE LA CATEDRAL DE CORPUS CHRISTI

Imagen de la homilía

«El templo es un lugar de oración y de encuentro con Dios y con los hermanos»

 

Muy queridos hermanos y hermanas en Cristo Jesús:

Los saludo como padre y pastor en este domingo, día del Señor [00:00]. Saludo también a las personas que están siguiendo esta transmisión a través de los medios digitales: que para todos sea una oportunidad para renovar nuestra fe y para seguir caminando con Jesús, construyendo su reino [00:15].

Les comentaba al inicio que hoy celebramos aquí en nuestra catedral el día de la dedicación [00:43]. Hace 62 años... fíjense que siempre nos da mucha alegría tener un templo, una iglesia hermosa [00:50]. Este templo se construyó hace más de cuatro siglos, en el siglo XVI [01:05]. Precisamente los franciscanos fueron los que construyeron, precisamente con los indígenas de estos lugares [01:20]. Y había dos grupos de indígenas, sobre todo los otomíes y los nahuas, que estaban divididos, peleados [01:36]. Vemos nosotros el tipo de piedra de cantera —alguna negrita, otra rosa— pues también para significar estos dos grupos indígenas, pero que llegó la fe y los unió, llegó Jesucristo y los unió [01:47]. Siempre por eso el logotipo de nuestra arquidiócesis tiene hombres y mujeres unidos, tomados de la mano, y en el centro las letras JHS, que significa «Jesús, Salvador de los hombres» [02:01].

Antes, este lugar pertenecía a la Arquidiócesis de México y esta era una parroquia; no se construyó para catedral, sino se construyó para una parroquia: la Parroquia de Corpus Christi [02:27]. Pero en 1964 se erigió esta diócesis. Cuando se erige una diócesis pues llega un obispo; y nosotros sabemos que el primer obispo aquí que llegó en 1964 fue don Felipe de Jesús Cueto —también franciscano—, él fue el primer obispo [02:41]. Y esta parroquia se convirtió en catedral: la Catedral de Corpus Christi [03:11]. Y hubo una ceremonia que se llama «dedicar el templo» [03:24]. Y en esta ceremonia, que es muy hermosa, cuando se dedica un templo, se dedica un altar, se consagra un altar, hay una ceremonia; y por eso les decía al inicio que se pusieron el día de hoy, para significar ese acontecimiento, este aniversario, que no pasara sin percatarnos, se pusieron estos cirios [03:36].

Y las lecturas nos ayudaron a entender, o nos ayudan a entender, desde el templo de Salomón, cómo un templo está hecho para dar culto, es un lugar de oración, de encuentro con nuestro Dios [04:11]. Recordarán un pasaje del evangelio cuando Jesús llegó al templo de Jerusalén y estaban en la vendimia y estaban cambiando monedas: era un comercio [04:29]. Y entonces Jesús se molestó y empezó a tirar las mesas y dijo: «Han convertido esta en una cueva de ladrones, y mi casa es casa de oración» [04:44].

Y por eso el templo es un lugar de oración, donde nosotros venimos a encontrarnos con el Señor de la vida [04:59]. Un lugar superespecial es el sagrario, donde vamos a tener un encuentro con el Señor [05:08]. Y ojalá que cuando vengamos al templo, a la catedral, salgamos mejor que como entramos [05:20]. Porque ¿quién de ustedes, quién de nosotros no tiene preocupaciones?, ¿quién de ustedes no tiene problemas, angustias? [05:31]. Y cuando nosotros nos encontramos con el Señor en un ambiente de oración, salimos fortalecidos para el camino de la vida [05:44]. Por eso siempre un templo es algo muy hermoso, ¿verdad?, un lugar de encuentro entre hermanos, pero es un lugar para alabar a nuestro Dios [05:57].

Empezó esta diócesis en 1964 y durante 25 años fue diócesis hasta 1989 [06:08]. Fue el primer arzobispo don Manuel Pérez Gil; fue el primer arzobispo de esta arquidiócesis [06:30]. Después del señor Cueto estuvo el señor Suárez —que después sería cardenal en Monterrey— siendo todavía diócesis, y duró estos 25 años [06:46]. Y en 1989 ya llegó el primer arzobispo, don Manuel Pérez Gil; después siguió el segundo arzobispo, don Ricardo Guízar; el tercer arzobispo, don Carlos Aguiar Retes; y un servidor como el cuarto arzobispo de la Arquidiócesis de Tlalnepantla [07:00].

Pero lo importante es que hoy digamos: este templo que lleva ya tanto tiempo edificado y que también quisiera que hiciéramos oración por todas las personas que han pasado, ¿verdad?, que nos han precedido en el camino a la casa del Padre, que también las tengamos presentes en esta santa misa; y que nosotros valoremos nuestro templo, que sea un templo digno [07:24]. Es un templo muy hermoso con este retablo del siglo XVI, que debemos sentirnos orgullosos, contentos, porque en este lugar es para alabar a Dios, para bendecirlo y, sobre todo, pues para celebrar lo más grande que tenemos los cristianos, que es la Eucaristía [07:51].

Así es que sintamos esa alegría en nuestro corazón y sigamos teniendo este lugar digno, y sobre todo un lugar de encuentro con Dios y con los hermanos [08:15].

Así sea [08:29].

 

+José Antonio Fernández Hurtado
Arzobispo de Tlalnepantla