Con mucha alegría compartimos con nuestro Señor Arzobispo, Mons. José Antonio Fernández Hurtado, una mañana llena de bendiciones, fraternidad y comunión.
La Vida Consagrada de Tlalnepantla nos dimos cita en el Convento de las Hermanas Agustinas Recoletas, quienes nos acogieron con gran caridad para este encuentro con nuestro padre y pastor.
Las diferentes comunidades nos presentamos y compartimos el tiempo que llevamos colaborando en la Diócesis, así como el apostolado que cada una realiza.
En un ambiente de comunión y sinodalidad, Mons. José Antonio compartió su experiencia durante la visita a los colegios. Señaló cómo la espontaneidad de los niños a veces nos lleva a reflexiones profundas. En ese mismo clima de confianza se abrió un espacio de preguntas al Arzobispo, quien nos habló de lo que espera de la Vida Consagrada: nuestra oración, el trabajo en equipo y la cercanía a las parroquias donde se encuentran nuestras comunidades, colegios y centros de pastoral. Insistió en respetar los procesos y en seguir caminando juntos en sinodalidad.
Antes del receso, Mons. José Antonio nos ofreció una breve reflexión sobre la encíclica del Papa León XIV Magnífica Humanita. Nos invitó a continuar reflexionando y a tomar un tiempo de estudio serio y profundo, para poder compartir después con quienes colaboran más de cerca en nuestras misiones.
Tuvimos un breve receso entre juegos, risas y un rico café, que fortaleció aún más los lazos de fraternidad. Después regresamos para prepararnos para la celebración de la Eucaristía y, al concluir, compartimos los alimentos en un ambiente festivo.
Gracias, Señor Arzobispo, por regalarnos esta mañana llena de bendiciones y alegrías. Su presencia nos anima a seguir sirviendo con gozo en la Viña del Señor.




