ENCUENTROS DE MONAGUILLOS ZONAS 1, 2 Y 3



ENCUENTROS DE MONAGUILLOS

"Servir en el altar es responder a un llamado que transforma la vida".

A veces basta mirar el rostro de un monaguillo para comprender qué significa servir con amor. Una sonrisa tierna, unas manos pequeñas que sostienen la cruz, una mirada fija en el altar… Todo refleja el misterio sencillo y profundo de una vocación que nace del servicio.

Así se vivieron los Encuentros de Monaguillos, organizados por la Pastoral Vocacional de la Arquidiócesis de Tlalnepantla, en las zonas I "Corpus Christi", II "San Bartolo Naucalpan" y III "San Felipe de Jesús". Tres encuentros, tres zonas, una misma fe: la de decenas de niños y jóvenes que descubrieron que servir a Cristo en el altar es una forma de seguirlo con el corazón.

Cada jornada giró en torno a la vida de Santo Domingo Savio, San José Sánchez del Río, San Tarsicio y Santo Domingo de Val, quienes, siendo monaguillos, aprendieron a vivir la fe con alegría, valentía y entrega. A través de dinámicas, reflexiones y momentos de oración, los participantes comprendieron que la santidad puede comenzar en una sacristía y que el servicio en el altar más que una tarea: es una respuesta de amor.

Observar a un monaguillo sirviendo es contemplar la belleza de un corazón entregado a Dios. Los encuentros ofrecieron a cada participante la oportunidad de crecer en la fe, fortalecer la comunidad y descubrir el valor profundo de su servicio.

Jesús dijo a sus discípulos: "Ya no los llamo siervos, ahora los llamo amigos" (Jn 15,15). Quien sirve en el altar no lo hace por obligación, sino por amor, y ese amor convierte el servicio en amistad con Cristo.

Estos encuentros continuarán en las zonas IV, V, VI y VII de la Arquidiócesis, invitando a más niños y jóvenes a descubrir que servir en el altar es responder a un llamado que transforma la vida.

Antonio Alcantara 
Seminarista


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